UNA VECINA CON SECRETOS/CAP8
CAPÍTULO 9
Él se recostó y permitió que Anastasia se dedicara por completo a sus huevos, lamiéndolos con devoción, sin atreverse a rozar la verga. La escena se volvió muy obscena, su lengua no paraba, insistente, como si quisiera marcar territorio en cada pliegue.
El contraste entre la prohibición de tocar y la entrega absoluta hacía que la tensión se volviera insoportable.
- Le preparamos una cena especial a tu marido? - dijo, respirando fuerte, mirándola fija, con esa chispa de reto en los ojos.
- Qué cena? - preguntó irguiendo la cabeza viéndolo. - Pobrecillo, pedri no seas malo....
- Ven, vamos a la cocina... Me pone cachondo ver cómo se bebe mi leche. Intenta grabarle. - dijo, cargando cada palabra de tensión.
Le ofreció la mano para ayudarla a levantarse y fueron agarrados de la mano hasta la cocina, ella con su camisón y él desnudo, con la verga empinada y los huevos bien ensalivados.
Pedri abrió los armarios hasta que encontró un recipiente de cristal, cuadrado y bastante hondo. Le dijo que quería preparar una macedonia de frutas y entre los dos trocearon unas naranjas, manzanas y tres o cuatro plátanos, mirándose uno al otro y riéndose.
La verga de Pedri no perdía la erección. Anastasia se fijó. Al terminar, pedri esparció los trozos por todo el recipiente y después lo bajó al suelo.
- Tienes que darle sabor, Anii.... -
Anastasia se levantó el camisón y se acuclilló con el recipiente debajo de su culo. Frunció el ceño...
Volvió a incorporarse y el picardías se le bajó. Se apartó a un lado y entonces Pedri se sujetó la verga y empezó a restregarla en el recipiente, ante la atenta mirada de Anastasia.
Los trozos de fruta quedaron frotando en toda su verga erecta.
- Viértelo - le ordenó él.
- Sí. - Con cierta mueca de asco en su cara, se acuclilló cogiendo el recipiente con cuidado de no verterlo, metiendo los dedos pulgares por dentro del caldo, y lo acercó hasta la encimera.
Abrió el grifo, plantó una palma encima de los trozos de fruta y fue vertieron el orín poco a poco hasta quedar sólo los trozos húmedos de fruta. El fuerte olor le invadía la nariz.
El grifo abierto borraba el rastro amarillento. Dejó el recipiente en la encimera, con los trozos más blandos por la humedad, con algo de caldillo amarillento en el fondo del recipiente. Ramiro se acercó y le pasó la mano por el cabello. Ella tenía las manos llenas de orín, pero le rodeó con sus brazos, aplastando sus tetas contra su torso raquítico.
- Cómo me pones, Pedri, qué estás haciendo conmigo....!!!!
Pedri cogió un trozo de manzana y se lo metió a Anastasia en la boca. Aniii lo masticó con gusto, demostrándole que estaba dispuesta a todo, percibiendo el fuerte sabor a verga que le daba la restregada de pito.
- Te gusta? Está rico? - le preguntó ofreciéndole otro trozo, trozo que ella aceptó sin repugnancia.
- Sí.
- Falta un ingrediente, falta mi leche, quiero hacerlo de una forma.
- Cómo? – preguntó tragándose el trozo de manzana masticada, relamiéndose los labios, sin ningún gesto de asco.
- Ven. - Agarró a ella de la mano y depositó el recipiente con los trozos de fruta en el suelo.
La cogió por el traserote y la elevó sentándola encima de la mesa de madera, donde solía almorzar con su querido marido.
- Qué me vas a hacer?!!
- Te ha follado el culo alguna vez?
- No, me vas a dado por el culo?
- bien, échate hacia atrás.
- Qué??!!
- Venga, échate hacia atrás, putita, y levanta las piernas... Te va a gustar, ya verás!!! - Acató los deseos de su joven vecino y se tendió hacia atrás, con el camisón en la cintura, dejando expuesto su chocho húmedo y delicioso.
Y bajo la gasa, sus tetazas blandas tendieron a ladearse hacia los costados. Subió las piernas y las flexionó, con los muslos rozándole las tetas enormes y la cintura algo elevada de la superficie.
Anastasia miraba hacia el techo, percibiendo cómo le enredaba en el culozo abriéndole la raja. Le aplicó aceite de oliva en el ano, untándosela con la yema del dedo índice, con el fin de lubricarlo....
Luego pedri se irguió y se agarró su erecta verga para guiarla..... Le pegó la punta al ano y fue empujando despacio, dilatándoselo, hundiéndola lentamente.
Anastasia empuñó las manos envuelta en muecas de dolor...!! emitiendo débiles quejidos ante el doloroso ensanchamiento, percibiendo el roce de la verga en sus entrañas... Cuando notó los pesados huevos pegados a la raja del culo, comenzó a follarla con lentitud, extrayendo media verga y hundiéndola de golpe, a ritmos constantes, acariciándole las piernas mientras la penetraba....
Ambos se miraban a los ojos y ella trataba de sonreír, aunque el dolor se lo impedía. Gemía levemente cuando se la hundía.... Sus tetotas enormes se movían como flanes bajo la gasa, una de ellas con el pezón asomando por el escote.
A veces le tocaba el chocho con ambos pulgares, hurgándole. Le mantenía las piernas en alto, con la verga presionada en el ano.
- Duele, amor??!!
- Ay, síii.... pero... ya menos…!!! Ooohhh…!!! Ohhh…!!!! - Aceleró el ritmo plantándole las manos en el vientre y al cabo de varias embestidas frenó en seco, derramando leche a chorros dentro de su tremendo culote.
Con menos dolor, Anastasia cerró los ojos suspirando, notando los grandes escupitajos de semen en todo su interior.
- Uff, qué guay...!!! - suspiró Pedri - Qué gusto tenerte…..!!!
- hum..!!! Me ha gustado, Pedri!!!
Le fue sacando la verga despacio y después le tendió los brazos para ayudarla a incorporarse.
- Ven, baja - La ayudó a bajar de la mesa.
- Lo que has hecho conmigo, pedri - le dijo levantándose y recogiendo el recipiente para ponerlo encima de la isla - Voy a llamar a Guzmán, no vaya a ser que tengamos una sorpresa!!
..............................
Fueron hacia el salón y ella se detuvo junto al teléfono, fijándose en el culo de su vecino.
Pedri se acomodó en el sofá, reclinado, con la verga floja, y separó las piernas, encendiéndose un cigarrillo y observando las transparencias del camisón.
Guzmán le dijo que probablemente en una hora estaría de regreso. Anastasia le mandó un beso de despedida y colgó.
Luego dio unos pasos hacia el sofá, Pedri le ofreció una sonrisa.
- Eres una puta muy guapa...
- Gracias - le dijo entregándole de nuevo el cigarrillo - Pobre de mi marido, si supiera lo guarra que soy....
- Sabes qué me apetece? - le preguntó pedri.
- Me dan miedo tus apetencias. Qué te apetece???!!!
- Que me chupes los huevos y que luego beses a tu marido.
- Eres malo, ehhh!! No te da pena??
- Ese maricón?! - Elevó las piernas - Anda, chúpame los huevos.
Nunca le había besado los huevos a nadie. Más que a Pedri, Dispuesta, se arrodilló ante él y se sentó sobre los talones, curvando el tórax hacia su entrepierna. Le aplastó los huevos con la frente.
Al tener las piernas separadas, tenia los huevos muy grandes, pero aun asi le estampó un profundo beso pegando fuerte los labios los huevos....
Apartó la cabeza, lo miró y le estampó una sucesión de pequeños besitos. Pedri no hacía nada, se mantenía recostado contra el respaldo sujetándose las piernas para mantenerlas elevadas y separadas entre sí.
Sacó la lengua y se lo acarició con la punta, provocándole un gusto tremendo a juzgar por su acelerada respiración. Trató de tragar por completo un huevo y despues ambos huevos, saboreandolos por completo.
Intentó acariciarlos con la lengua e hizo varias clavadas, como follándole con ella, como tratando de profundizar.
Pronto notó que los huevos le botaban en sus cachetes, señal de que se la estaba sacudiendo con intensidad por el gusto que generaba la boca y lengua de Anastasia.
Transcurrieron cerca de veinte minutos sin dejar de lamerle los huevos, curvada entre sus piernas. Tenía la boca reseca de tantas lamidas...
Pedrí se masturbaba concentrado en el cosquilleo. Llevaba casi media hora relajado mientras su vecina le chupaba sus huevos. Anastasia, ya hastiada del sabor y de la sequedad de la boca, así como de la incómoda postura, le besó el ano y se irguió entre sus piernas. Y todo el cuerpo de Pedri tembló por sentir tremendo lengüetazos...
- Ahhh....!! Que haces..... CABRONA....!! - totalmente atónito de esos últimos lengüetazos.
- JAJA!!! Yaa... se hace tarde, Pedri, y tengo que quitarme esto.
- Espera, levántate! - Ambos se pusieron de pie a la vez, Pedri sin dejar de sacudírsela - Acuéstate en la mesa, boca abajo.
- Qué vas a hacer? - Anastasia se acosto boca abajo en la mesita de cristal, aplastándose las gordisinas tetotas, con la cabeza sobresaliéndole por un lado y las piernas por otro, con los brazos por fuera y las palmas de las manos en el suelo.
Notó un tirón del camisón hacia la cintura para descubrirle el enorme culo redondo carnoso.... Pedri flexionó sus piernas, encañonándola, acercando la verga a su inmenso trasero, con los huevos rozándole una nalga.
- Ufff... Ábrete el culo -. Echó los brazos hacia atrás y se abrió la raja -. Así, así, putita… ammmm......!!
Se dio fuertes tirones acercando el capullo a la raja. Frenó y al segundo comenzó a verter porciones espesas de semen a lo largo de toda la raja del culo, con una de ellas cayéndole sobre el ano.
Anastasia se mantuvo las nalgas abiertas mirando hacia el suelo, en una postura incómoda que le cortaba la respiración. Pedri le cerró el culo aplastándole las manos en las inmensas nalgotas para esparcir bien las porciones de semen en ellas...
- Levántate!! Ponte la ropa, quiero que te quedes así, con mi rastro encima, mi leche... recordando quién se vacía en ti.... - dijo Pedri viendo su cara complacida de anastasia.
- Jodete, cómo eres..... cabrón!! - Se levantó de la mesa y vio que él comenzaba a vestirse.
Fue hacia su habitación, se puso las bragas y el pantalón de un pijama, con una camiseta, ropa de estar por casa, y regresó a la habitación.
Pedri ya estaba listo, se acercaba la hora y ella le metió prisa. Se ganó dos cachetes en el culo y se despidieron con unos besos en las mejillas.
Antes de que llegara Guzmán, terminó de preparar la fruta, añadiéndole azúcar y zumo de naranja.....
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Guzmán llegó a la hora estipulada y lo primero que hizo fue besarle, besarle apasionadamente después de haberle estado lamiendo los testiculos a su amante durante casi media hora.
Más tarde, tras la cena, le dio de probar la la fruta y se la comieron entre los dos.... Sólo con el hecho de comerse aquel cóctel de lujuria ya le provocaba un orgasmo a la muy puta de anastasia.
La fruta tenía un sabor dulce, como hizo su marido, sin saber que parte de aquel sabor se debía al miembro que estaba perforando a su mujer.
Luego se tendieron en el sofá a ver un rato a la TV. Anastasia se movía inquieta, consciente de su gigante culo pegajoso, la leche reseca que se había quedado como huella del engaño del adulterio. El roce contra la tela del sofá era pesado, húmedo. cada movimiento recordaba el exceso, cada respiración cargaba el aire de infiel.
La TV seguía, pero lo que importaba era esa sensación brutal de estar marcada, de llevar el cuerpo como al maximo con los grandes orgasmos que tenia con pedri.
Se recostó con el cuerpo cargado de tensión, sin lavarse, dejando que el olor de su propia carne se mezclara con la habitación.
Cerró los ojos, pero el insomnio lo mordía. Al final, se rindió... necesitó de una masturbación larga, pesada, para calmarse. La mano recorría su cuerpo como un látigo, cada sacudida era un recordatorio de su joven amante.
El orgasmo llegó como un alivio brutal, pero también como una condena. Exhausta, volvió a pensar en lo mismo, quizá debía acudir a un psicólogo experto en adicciones sexuales, porque lo que sentía ya no era simple placer, sino un monstruo que lo gobernaba.
Su lascivo comportamiento resultaba insólito en alguien como ella: casada, con 35 años, atrapada en la imagen de la esposa ejemplar. Pero lo prohibido se desbordaba en su cuerpo, y cada movimiento suyo era un desafío a la moral. Se reía de las normas, se burlaba de la edad, y convertía la rutina en un escenario de provocación!! Era como si hubiera decidido que el deseo no debía esconderse, que la carne tenía derecho a gritar. Y en ese grito, en esa insolencia, se volvía más poderosa, más caliente, más cachonda.....
CONTINUA



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