MIRADAS AL PECADO/CAP3
CAPÍTULO 3
Ya adentro de casa ellos dijeron.
- Hola! Ya estamos en casa! - dijo uno de sus hijos.
- Hola, mis bebés! Estoy aquí en la cocina! - anunció ella.
- Hola mamá! - dijeron al unísono.
- Hey, bebés! Qué tal la escuela? - dijo con voz altisonante mientras se daba la vuelta y se acercaba a saludarlos. El gesto parecía inocente, pero el cuerpo no mentía. Las tetotas rebotaban bajo la blusa, las caderas se movían con algo de vulgaridad.
Como era de esperar, los dos chicos no pudieron evitarlo: la mirada se les fue directo a la figura voluptuosa, recorriendo cada curva como si no fuera carne prohibida.
Era obscenidad. No había manera de disimularlo, la madre se ofrecía como espectáculo, y ellos, testigos excitados, la devoraban con los ojos.
- Estuvo bien. Todavía me estoy preparando para los últimos exámenes antes de que empiecen los finales. - dijo Enzo.
Selene se acercó despacio, con las caderas marcando cada paso.... A cada uno les plantó un beso rápido en la mejilla, pero no fue saludo, fue provocación. El roce de sus labios ardía, como si no fuera su mamá.
Los hijos se quedaron quietos, tragando saliva, con la mirada clavada en las enormes tetotas que se movían frente a ellos. El gesto, aparentemente maternal, olía a tabú.
- Está bien. Espero que estén estudiando bien. - dijo mientras se giraba y caminaba hacia el mostrador para tomar sus platos, un sándwich cortado por la mitad en diagonal en cada uno y unas papas fritas al lado.
- Ufffff!!! Es tan difícil encontrar motivación para seguir estudiando! - bajando su mano y masajeando su pene - Ya terminamos, mamá! Ya aprobamos todo - seguia diciendo Enzo.
- Ni hablar! No voy a permitirlo! Espero que cada uno se esfuerce al máximo hasta el final...!!! - Llevó los platos a la mesa y los dejó. - Ahora, siéntense y coman.
- Gracias, mamá. - dijeron juntos mientras se sentaban a la mesa.
- En serio, mamá. Ya no importa. Nuestras notas finales podrían bajar un poco, pero en la final no cambiará nada - dijo Thiago.
- No me importa si no marca una gran diferencia... Darlo todo siempre es muy importante. No quiero sentir que hacen las cosas a medias!! Siempre deben esforzarse al máximo en todo lo que hagan en la vida. Aunque solo sea para sentirse orgullosos de sí mismos. - dijo con una sonrisa. Se giró para traer dos vasos de agua para los chicos.
- Supongo que es un buen punto. Pero será difícil encontrar la motivación para esforzarme mucho de ahora en adelante. - dijo Thiago.
- Sí... Sobre todo esas malditas clases de cálculo. - dijo Enzo.
- Guau! Qué lenguaje, jovencito!!! - Soltó con una severidad que sonaba más a burla que a reproche. La voz retumbó como sentencia, pero sus labios se curvaron en una sonrisa obscena, dejándole claro que no hablaba del todo en serio. Era un reto disfrazado de reprimenda.
El gesto maternal se mezclaba con la provocación vulgar, mirada fija, sus descomunales pechos marcando presencia, y esa sonrisa que convertía la corrección en invitación.
- Lo siento, mami. - dijo. También le dedicó a su mama una sonrisa para acompañar la disculpa exagerada.
Se acercó con dos vasos de agua, como si todo fuera rutina. Pero al inclinarse para colocarlos en la mesa, el gesto se volvió algo vulgar.
El escote, ya es escandaloso, se abrió como una frontera de tetas, y la tela apenas pudo contener las tetotas que se ofrecían como espectáculo.
Los ojos de ellos se desviaron automáticamente, dejando los platos olvidados. La mirada se clavó en la línea profunda del escote, que se hizo más prominente con cada centímetro de inclinación. No era un simple movimiento, era tabú vivo, era provocación, era el cuerpo de su mamá convertido en altar obsceno frente a sus hijo.
Selene, mientras tanto, mantuvo la mirada fija en ellos, alternando como si los estuviera midiendo. Observaba cómo cada uno se hundía sin remedio en el profundo valle de sus grandes chichotas, tragando saliva, con la respiración cortada. El escote se volvía abismo, las tetotas rebotaban como sentencia obscena, y había una tensión espantosa.
No eran solo miradas, era provocación indecente, era desafío. Ella sabía lo que hacía, y ellos también. La cocina se convirtió en tribunal del deseo, con sus ojos como testigos y su cuerpo como delito.
Los niños levantaron la mirada y se toparon con sus ojos. Selene los estaba observando fijamente, sin pestañear, como si los hubiera cazado en pleno delito. El aire se volvió pesado, el silencio ardía. Ella los sorprendió hundidos en su escote, y la sonrisa apenas contenida les dejó claro que lo sabía todo. No tenian escapatoria!! habían sido descubiertos.
Y ellos se quedaron prácticamente desnudos mentalmente, atrapados bajo la mirada obscena de Selene.
Se enderezó con lentitud y los mantuvo atentos, atrapados bajo su mirada. Dejó que la mandíbula se abriera apenas, fingiendo una expresión de sorpresa que olía más a burla que a ingenuidad. El gesto era calculado, algo obsceno, algo disfrazado en nada de inocencia.
- Estaban..... mirando... mi...!!! - No sabía qué palabra usar. Tampoco esperaba este pequeño cambio. Sabía que la miraban furtivamente cuando podían, y le divertía mucho saber que así podía llamar la atención de sus hijos. Pero ahora sabían que los había pillado mirándolos. Y, tras haberlos pillado descaradamente, no podía dejarlo pasar sin decirlo.
- Mmm... - dijo Thiago
- Ehh... - dijo Enzo
Todos tartamudeaban, las palabras se les quebraban en la garganta. El aire se volvió espeso, nadie se atrevía a mirarla directo a los ojos. Los rostros se encendieron, rojos, demasiado colorados, como si la vergüenza fuera un castigo físico. La piel ardía, el sudor corría, y el silencio se convirtió en verguenza.
Selene los tenía atrapados, descubiertos, desnudos aunque vestidos, expuestos bajo la mirada obscena que los había pillado. Y ellos, incapaces de hablar, se hundían más en la culpa vulgar de haber sido cazados.....
Selene percibió la vergüenza gigantesca que los ahogaba, los rostros rojos, las miradas quebradas. Por un instante se sintió mal, como si hubiera cruzado una línea, pero la tensión era demasiado deliciosa.... No pudo evitar soltar una risita, seca, vulgar, que rompió el silencio como bofetada. Los hijos la miraron, sorprendidos, incrédulos de escuchar la carcajada de su mamá justo en el momento en que los había descubierto. La risa no era de ternura, era una burla algo perversa. Y ellos quedaron atrapados, desnudos en su vergüenza
- No se sientan tan mal! No es para tanto.... Son chicos de bachiller... Y los pechos son probablemente su vicio favorito ahora mismo. - dijo con otra risita picara. La frase cayó como bofetada obscena, mezclando ternura fingida con vulgaridad descarada. Los chicos se tensaron aún más, rojos, tragando saliva, incapaces de responder. Selene disfrutaba del poder, del juego sucio de haberlos descubierto y de soltarlo en voz alta.
Los chicos rieron entre dientes, muy incómodos. Selene se alegró de haber podido relajar un poco el ambiente.
- Supongo que si me sorprendió... un poco verlos mirando los pechos de su propia madre..!! - dijo y La frase cayó pesada, sin guion ni excusa, desnuda como el tabú mismo. Los chicos se tensaron, rojos, tragando saliva, incapaces de responder.
Los chicos seguían sin poder hablar!! El rubor aún no se les había ido del rostro, pero les aliviaba saber que ella no estaba enfadada con ellos. Sin embargo, la vergüenza de que los hubieran descubierto los mantenía en silencio.
- Vamos, hijos! No hay de qué avergonzarse! La verdad, con unos pechos tan... grandes... como los mios, supongo que sería un poco raro que no sintieran un poco de curiosidad por ellas!! Aunque estén pegadas a su madre - dijo, intentando disimularlo.
Se sentía mal por haberlos puesto en un aprieto de repente, aunque no era su intención. Aun así, los hijos no dijeron absolutamente nada.
- Dios mío, chicos! Mírenme!!! - dijo con firmeza.
Los chavos miraron a su madre con un rastro de vergüenza aún presente en sus ojos.
- Miren!!! - dijo. Levantó el dedo índice y lo deslizó suavemente desde la parte superior del gigantezco pecho hasta la línea del escote. El dedo marcaba el camino, trazaba la frontera vulgar entre carne y tela, y los chicos, atrapados, no pudieron apartar la mirada. Selene disfrutaba del poder, de la vergüenza convertida en espectáculo, de mostrarles con descaro lo mismo que ellos habían estado mirando a escondidas.
Los hijos se quedaron boquiabiertos, y el rubor se hizo más visible en sus rostros. Selene se mordió el labio inferior.
Le encantaba que sus niños la miraran fijamente. Los hijos la observaron atentamente mientras su dedo se enganchaba en la parte superior de su camiseta y la bajaba lentamente unos centímetros, revelando más de sus grandes tetas a sus chicos y alargando la línea del escote entre ellos.
Soltó una risita con morbo, disfrutando de la expresión de asombro en sus rostros, los ojos abiertos como si hubieran visto un delito. Dejó caer la camiseta, permitiendo que volviera a su lugar, pero no se detuvo ahí. Usó ambas manos para juntar sus enormes tetotas, haciéndolas vibrar una contra la otra, como si fueran carne viva. El escote se abultó demasiado, exagerado, convertido en altar vulgar frente a ellos. Selene sabía lo que hacía, provocación pura, burla que los dejaba atrapados en su vergüenza y deseo.
- Ven!!! No es para tanto! Solo son pechos! A todo el mundo le encantan las...! - Dejó la última palabra suspendida, sin terminarla, con una sonrisa obscena que lo decía todo. Selene disfrutaba del poder de soltarlo y dejarlo incompleto, obligándolos a completar la obscenidad en su propia cabeza.
- Mmm... Sí. Supongo que es... cierto. - dijo Thiago, visiblemente aún aturdido por las acciones de su mamá mientras balbuceaba.
Enzo seguía sin poder hablar. Selene no pudo evitar reírse a carcajadas otra vez.
- Bien, chicos. Disfruten de su almuerzo. Y a estudiar después! No quiero que sus calificaciones bajen justo al final del año, okey! - dijo mientras se daba la vuelta para irse.
Los hijos aún estaban demasiado aturdidos como para responderle. Selene salió de la cocina, contoneándose un poco más al alejarse, era inevitable el meneo de esas escandalosas nalgotas y anchas caderas, sabiendo con certeza que sus chicos la estarían observando de cerca.
En cuanto dobló la esquina de la cocina, tuvo que taparse la boca con una mano para contener la risa.
- Madre mía! - susurró para sí misma. No podía dejar de sonreír. Le encantaba provocar a sus hijos!!!
No lo había planeado, pero le encantaba. Subió las escaleras y se dirigió a su habitación. En realidad no tenía ninguna razón para subir, pero sintió la repentina necesidad de terminar con sus hijos.
La madre no podía dejar de sonreír!! Y, por supuesto, sentía un cosquilleo húmedo entre las piernas al imaginar las caras de asombro de sus hijos mientras se bajaba la camiseta para acariciar sus enormes chichotas.
.................................
De vuelta en la cocina, los hijos se miraron, sin saber qué decir sobre lo que acababa de pasar. Se concentraron en su almuerzo lo mejor que pudieron, sin mencionar por el momento de las burlas de su madre.
Esa misma tarde, Selene bajó a la cocina para empezar a preparar la cena. Al entrar, oyó a sus hijos en el sótano. Era evidente, por el sonido de la TV, sus risas y travesuras, que estaban jugando videojuegos. Se acercó a la puerta y la abrió para hablar con ellos.
- Ey!! Chicos! Por qué no están estudiando y preparándose para los últimos exámenes?! Los oigo jugando a sus tonterías de xbox y no se que...!!!
- Ummm... lo siento, mamá! - escuchó decir a uno de ellos.
- No, lo sientan! Y metan la cabeza en esos libros! Quiero ver las mejores notas posibles en esos examenes! - les dijo.
- Sí, si mamá! - dijeron al ambos.
Selene se puso a preparar una deliciosa cena para ella y sus hijos.
Cuando estaba casi terminada, regresó a la puerta y escuchó un momento. Aún podía oírlos hablar entre ellos, además del sonido de la TV. Parecía que lo único que hicieron fue bajar el volumen de las bocinas y el suyo. En lugar de gritarles, decidió ir al sótano.
El sótano estaba terminado y bien diseñado y organizado. listo para ser un espacio gamer o algo para los chicos ya que su marido era igual vicioso al juego.
Los hijos tenían prácticamente su propia sala de juegos allí, con un sofá grande y cómodo y un TV grande colgado en el muro, con un decodificador de cable y un par de consolas de videojuegos.
Había una puerta que daba a su dormitorio compartido y otra que daba a un baño completo, que también incluía la lavadora y la secadora.
Los chicos estaban sentados en el sofá de espaldas a ella mientras bajaba las escaleras! Llegó hasta abajo sin que se dieran cuenta, se escabulló hasta quedar justo detrás del sofá.
- Hijos!!! - gritó de repente. Los chicos saltaron hacia adelante y sus mandos de juego rodaron por el suelo. Thiago incluso se cayó al suelo.
- UHH!!! Caray!
- Wow!! Qué demonios!
Selene se rió a carcajadas. Siempre fue un poco bromista y le encantaba hacer travesuras con ellos. Claro nada a lo que estaba pensando despues de la platica con su marido.
- Jajajaja! Lo siento, hijos! Saben que no puedo evitarlo - dijo entre risas. - Pero en serio. No deberían estar aquí jugando videojuegos toda la tarde!! Ya casi terminan las clases del año. Solo esfuércense un poco durante las próximas semanas y terminen muy bien!
- Ufff, mamá... - dijo Thiago mientras se levantaba del suelo y tomaba su control.
- Ya no importa, mamá! - se quejó Enzo. - Ya casi termina el año! y aprobamos todas las materias! No importará nuestra nota final, la verdadl!
- Que!!! me da igual! - continuo seria. - Va de nuevo. Se trata de dar lo mejor de sí y de enorgullecerse de ustedes mismos, de su padre y de mí.
- Ughhhh...!! - gruñó Thiago.
- Apaguen los videojuegos! Por ahora, suban. La cena está casi lista. - dijo mientras se daba la vuelta y volvía a subir las escaleras. - Y perdón por asustarlos, jeje. - dijo con una sonrisa brillosa.
- Sí, sí... ya vamos, mamá. - dijo Enzo.
Cuando los hijos subieron, la cena ya estaba servida, con bebidas y cubiertos listos en la mesa. Los tres se sentaron y comieron.
- Platiquenme sobre esos últimos exámenes que les quedan. recuerdo que mencionaron un examen de mate que se aproxima - dijo Selene entre bocados.
- Sí, este viernes hay examen de matematicas, que es el último que nos queda a ambos, de echo la clase nos las da el mismo profesor. Luego, la semana siguiente, empezamos los finales - explicó thiago.
- Vale, ya entiendo. Y este examen de esa materia es el que más los deprime??
- Sí, esa clase es ridícula.... Me alegro mucho de que solo queden unas pocas semanas. - dijo Enzo.
- Sí, en serio. Sin duda, una de la clase más difícil que hemos tenido en cada año. Pero por suerte, ya es lo ultimo. Aunque reprobamos el final, logramos pasar la clase. - dijo Enzo.
- Bueno, chicos. Entiendo la emoción de haber terminado la clase y la dificultad para estudiar para los exámenes que les quedan. Pero en serio. Denle un último empujoncito durante unas semanas y vean de qué son capaces.
- Uuughh...!! Siento que ya no puedo. - dijo Thiago con una pequeña risa.
- Sí, lo mismo digo. - dijo Enzo.
La madre no supo qué decir. Los tres siguieron comiendo en silencio, mientras ella pensaba qué decir y cómo convencerlos y motivarlos.
Sumida en sus pensamientos, Selene tomó su vaso de agua y se lo llevó suavemente a los labios para beber. Al hacerlo, sus ojos se posaron en el borde del vaso. Y a Enzo, cazado en el intento de echarle un vistazo furtivo a sus tetotas voluptuosas
Todavía llevaba la blusa que llevaba puesta antes, así que sabía que aún les quedaba un gran escote. Fue entonces cuando lo comprendió. Sus tetas, obesas y escandalosas, se habían convertido en el centro de gravedad de la mesa. Los chicos estaban claramente atraídos, hipnotizados, incapaces de disimularlo.
lo supo al instante, sus tetotas gordas no eran solo carne, eran poder. Podían motivarlos a hacer cualquier cosa, podían dictar reglas, podían convertir la vergüenza en obediencia. Ella sonrió apenas, saboreando la perversión de esa revelación y el tabú ya no era secreto, era una herramienta.
Tomó un sorbo de agua y volvió a dejar el vaso sobre la mesa, con una sonrisa pícara en su hermoso rostro. Decidió esperar hasta después de cenar para poner en práctica su pequeño plan y ver qué tan motivadores podían llegar a ser sus enormidades de pechos.
Unas tetas asi de grandes eran capaces de motivarlos a cualquier cosa... La sola idea la excitaba!
Cuando los tres terminaron, Selene se levantó y recogió todos los platos y cubiertos para llevarlos al fregadero. Se inclinó ligeramente hacia adelante para atraer las miradas de sus excitados hijos.
- Gracias, mamá. - dijeron ambos.
Tuvieron cuidado de que no los viera, mirando esta vez, pero ella sabía que lo harían.
- Adelante!! - dijo mientras se giraba hacia el fregadero. Una vez que los colocó, volvió a la mesa a recoger los vasos. -
Muy bien. Ya está. - pensó.
Se acercó a la mesa y se inclinó de nuevo para recoger los tres vasos. Miró a sus hijos al incorporarse y, como era de esperar, captó que sus miradas se apartaban rápidamente de su prominente busto.
- Estaban mirando mis pechos otra vez??!!! - dijo ella con algo de alegría. La madre disfrutaba del momento, no era queja, era provocación. Los chicos se tensaron, rojos, atrapados en la vergüenza de ser descubiertos una vez más!!
- Mmm... no - dijo Enzo.
- Ay, por favor!!! No mientan! Los vi.... mirándolos otra vez!!! - dijo con una risita. - Miren, no hay de qué avergonzarse, Es perfectamente normal que les atraigan los pechos… sobre todo a su edad… y más si son tan enormes como los míos!!!! - Llevó los vasos al lavabo y se giró para mirar a sus hijos. - Miren!!
Y por segunda vez ese día, se metió un dedo en el escote y se bajó la camiseta para enseñarles a sus hijos más los imponentes tetas que se carga.
Esta vez se bajó un poco más que antes y les enseñó una buena parte de su gran sujetador era grande para tratar de contener esas gordas chichotas celestiales. No pudo evitar sonreír la muy golfa.
Soltó la camiseta y la dejó subir, dejando solo una línea de escote de unos dos o cinco centímetros en la parte superior del pecho.
- Les diré algo.... - dijo viéndolos fijo. - Parecen estar completamente enamorados de mis tetas. Así que les propongo un pequeño trato. Dicen que el examen de la materia de mate es el dia viernes, verdad?
- Uhhh... sí - dijo Thiago. Todavía aturdido y paralizado por las bromas juguetonas de su propia madre con sus grandes pechos.
- Vale… - dijo con una sonrisa burlona, saboreando cada palabra. -. Si ambos sacan al menos un nueve o más, me quitaré la camiseta y el sujetador… y entonces verán mis enormes... tetas al desnudo. - Un pacto perverso disfrazado de motivación.
Selene llevó las manos a sus enormes tetotas pesadas y las empujó con fuerza, haciéndolas rebotar una contra la otra.
El escote se abultó demasiado, exagerado, vulgar, convertido en espectáculo frente a ellos. El sonido imaginario de la carne vibrando se mezcló con la risa pícara que escapó de sus labios. Los chicos estaban demasiado aturdidos para responder, atrapados en la visión obscena, incapaces de apartar la mirada. Ella lo sabía, y disfrutaba del poder de mostrarles lo prohibido como si fuera un juego perverso.
- En serio, nenes. Vayan el viernes y aprueben el último examen de esa materia, y yo les enseñaré a estas mamas, como premio....!!! - dijo con una sonrisa perversa. - Ahora bajen y a estudiar!! - Los chicos se tensaron, rojos, atrapados en la mezcla de vergüenza y deseo, sabiendo que su madre estaba dispuesta a usar sus enormes pechos como motivación.
Los hijos no sabían qué decir. Todos estaban impactados por la oferta, pero ninguno creía del todo que hablara en serio. Selene se dio la vuelta y se puso a lavar los platos.
Ellos se miraron, ambos con evidente incredulidad.
La expresión de Enzo cambió repentinamente a una de sospecha y negó con la cabeza.
- Ni hablar - le susurró a su hermano. - No me lo creo...
- Sí, yo tampoco...!! - dijo Thiago en voz baja a su hermano.
Enzo se encogió de hombros y se levantó de la mesa. Thiago lo siguió. Mientras se dirigían a la puerta que conducía al sótano, Selene giró la cabeza para mirar a sus hijos mientras seguía lavando los platos.
- Buen intento, mamá. - dijo Enzo con una pequeña risa.
- Sí. Buena idea, pero no vamos a caer en eso... - dijo Thiago.
- Tenía el presentimiento de que no me creerían. Pero créanme!!! Se los prometo de todo corazón. Si ambos llegan aquí con una calificación de 9 o más en esa materia, estos... - Dijo sobre respirando hondo, arqueando el pecho y elevando aún más las pesadas tetotas que colgaban en ella -.... saldrán a la luz.... - remató, con una risita.
- Sí, claro. como no mamá!!! - dijo Enzo mientras bajaba al sótano con su hermano justo detrás de él.
Al llegar abajo, se miraron. La sorpresa había vuelto a sus rostros.
- hermanooo... - dijo Thiago.
- Sí, dime le crees??? o crees que solo intenta que estudiemos mas? - preguntó Thiago. - Una parte de mí cree que podría hablar en serio....
- No tengo ni idea de qué pensar!! Obviamente me encantaría creerle, pero es una locuraaa pensar que nuestra mamá nos enseñaría las tetas sin nada...!!!
- Me imagino que era una forma de que estudiáramos y nos esforzáramos más. Pero no sé, Sí que nos enseñó un poco las tetas! y... Dos veces! - dijo Thiago.
- Es cierto. Eso ya fue bastante loco. No sé, we. Pero seré sincero. Creo que es mejor que estudiemos y tratemos de sacar un 9 o más. Por si acaso habla en serio...!! - dijo Enzo.
- Sí... supongo que tienes razón.
- Joder... Esto es muy raro. Pero qué demonios. Supongo que deberíamos ponernos a estudiar. Solo tenemos lo que queda de hoy, mañana y el jueves para estudiar antes del examen del viernes! - dijo Enzo.
- Ohh, Mierda!! Tienes razón. Bien. Allá vamos. - dijo Thiago mientras se acercaba a recoger su mochila y la llevaba al sofá. Los chicos se sentaron en el sofá, sacaron sus libros de aquella materia y se pusieron a practicar.
.............................................
Más tarde esa noche, después de que Selene se hubiera duchado y preparado para ir a la cama, bajó las escaleras para darles las buenas noches a sus retoños.
- Buenas noches, bebes! - les gritó desde lo alto de las escaleras. - Espero que estén estudiando mucho!
- Sí, sí! Buenas noches, mamá! - gritó Enzo.
- Buenas noches! -Iguai dijo Thiago.
De hecho, los hijos seguían estudiando y practicando. Si alguno tenía dificultades con un problema, recurrían al otro y se esforzaban por resolverlo juntos ya que uno ya habia pasado esa materia. Parecían haber formado un equipo y estaban decididos a dar lo mejor de sí en este último examen. Cuando el reloj del decodificador marcó las 12:15, decidieron irse a dormir.
- We, crees que estamos desperdiciando nuestra energía con esta mierda???!! - dijo Enzo.
- No tengo ni idea, we. Pero por si acaso y habla en serio, creo que vale la pena el esfuerzo... Por si acaso. - dijo Thiago. - O sea... por esas.... tetas...!!!
- Síii - dijo Enzo riendo. - Movería mundos por tener la oportunidad de echarles un vistazo....!!!
- Sí, claro. Bueno, supongo que seguiremos intentándolo entonces.
- Sí, hagámoslo. A la mierda!! Y si de verdad nos está tomando el pelo, al menos sacaremos mejores notas. -
Y con esto se fueron a dormir.
..........................
Llegó el miércoles por la mañana. Selene volvió a preparar el desayuno para sus pequeños hijos y se los sirvió vestida solo con su pequeña bata de seda.
Los niños parecían observarla con más atención que antes. Y, por supuesto, Selene estaba allí para ello. Se pavoneaba ante sus hijos, intentando ser algo sutil.
No pudo evitar preguntarse cómo reaccionarían si simplemente se desataba la bata, se la quitaba, la tiraba al suelo y se quedaba completamente desnuda frente a ellos....!!!
Esa misma tarde, los hijos llegaron de la escuela, comieron rápidamente y desaparecieron en el sótano.
Después de un rato, Selene se preguntó si de verdad estarían estudiando para el examen de esa materia.
Se movió hasta la puerta que daba al sótano y escuchó. Tras un silencio de diez o quince segundos, oyó a uno de los chicos dirigirse al otro.
- Oye, wee, puedes revisar mi trabajo?? Creo que ya tengo controlado este tipo de problema, pero quiero asegurarme.
- Sí, creo que yo también lo tengo. Echemos un vistazo.
- DIOS MIO!!! - pensó la madre. - Esos pequeños idiotas se están matando dejando la piel estudiando y ayudándose..!!! Y si de verdad lo consiguen? Y si ambos aprueban con más de 9?!! Seré capaz?!!! Seré capaz de enseñarles mis tetas desnudas???!! - Se lo preguntó, pero no sabía si podría... Pero sabía que si lo hacia lo disfrutaría...
Selene disfrutaba del poder de esa fantasía, del peso de saber que sus increíbles y enormes tetas podían dictar reglas, convertir la vergüenza en obediencia...
CONTINÚA





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