MOM SE HACE PASAR(SCORT)/CAP28 & HIJO ESPIA/CAP12 (PARTE IV)
PARTE IV
Marce, después de ese baile de cabrona, para no decir de puta barata en un burdel.
Se inclino y le dijo a su hijo, Alex.
- bebe, voy al baño... no tardo. - Decía con una sonrisa sublime....
Se dirigio al baño, que estaban hasta el fondo, tenia que cruzar todas la mesas, cuando empezó a caminar se meno un poco con el ritmo de la música, se le veian unas caderas muy fértiles, anchas y pesadas, y ese culo gigante, ese culote que parecía una silla de montar, le bamboleaba a cada paso.
Cada jodido paso que daba, el disfraz se le metían en el culo y también enfrente de su coño, aparte de que esta bien frentona de la panocha, parece un cofre de bocho.... marcando los labios gruesos vaginales, y la forma de unas nalgas que pedían a gritos unas manos encima!!!
Alex y Ben ahí, muy disimulados, movían la cabeza como si nada, pero los ojos bien clavados, no se apartaban ni un segundo de Marcela. Echaban un vistazo por ahí, se tocaban la nariz, intentaban fingir que no estaban viendo, pero no servía de nada. Vieron todo, cómo se movía, cómo se le hincha el pecho en ese disfraz de Elastigirl, cómo se le pegaba a la piel, marcando la curva de las enormes caderas y cómo ese trasero gigante, ese culote de mamá, tambaleaba al ritmo de sus caderas.
Caminaba como una perra en celo, se mecía de un lado a otro, y ellos ahí, hipnotizados, viendo esos movimientos obscenos, sin poder quitar la vista de encima de aquellos movimientos, de esa forma de caminar que dejaba ver todo lo que se movía debajo del pegadisimo disfraz.
Maldita vergüenza ajena, qué vergüenza debería tener Marcela. Vestida de zorra, con ese traje de Elastigirl que le quedaba pegadísimo a la piel, como si le estuviera naciendo encima, mostrando todo.
El traje de látex, rojo y negro, le marcaba cada parte intima, se veía el contorno de los pechos grandes, la forma de las inmensas tetazas, y cómo se estiraba en el culo, dejando ver la línea de los pliegues, la forma de las nalgas enormes que se movían en cada paso... Y ahí estaba ella, moviendo ese par de nalgas, y su hijo Alex, mirando, sin saber qué pensar, viendo a su mamá como una mujer de carne y hueso, no como su madre, sino como una perra en celo buscando un buen pito.
A los segundos, como si le fuera a escapar algo, Ben se levantó de golpe de la silla y le dijo a Alex, con la voz apurada y los ojos inquietos.
- Bro, regreso, no tardo. Si regresa mi mama Andrea y aun no vuelvo le podrías decir que fui al carro por mi cargador que me estoy quedando sin pila bro.
Alex totalmente confundido, pensó que lo había visto viendo a su madre, con la imagen de ella moviéndose como una yegua en celo bien clavada en la cabeza, apenas lo escuchó. solo contesto.
- Si, no te preocupes.... Yo le aviso!!
- Gracias bro, te debo una, Ya vuelvo. - Y Ben se dio la media vuelta, se abrió paso entre la gente como un hombre con misión, desapareciendo entre las mesas.
Sin que se diera cuenta Alex, se fue al mismo lugar que se fue Marcela.
Ahí, solo en la mesa, con el ruido del salon y con música de fondo, Alex sacó su celular de una manera casi nerviosa. Sus dedos sudaban un poco al deslizar la pantalla hasta abrir la galería... Allí estaban las fotos que le había sacado a la mamá de Ben.
Las abrieron de una en una... con el zoom al máximo!!! No veía a la madre de alguien. Veía carne, Veía un buen par de enormes chichotas, de esas que parecen a punto de reventar el escote que las contiene...
En una foto, se le veía un poco inclinada, y el escote dejaba caer una sombra profunda en medio de ellas.
Alex se lo imaginaba! Le pasaba el dedo por encima de la pantalla, como si pudiera sentir la textura de esa piel brillosa. Se morboseaba con el gran tamaño, con la forma en que la tela peleaba por tenerlas, dividiendo esas montaña de carne en dos.
Su respiración se hizo medio agitada, y se ajustó los pantalones, sintiendo cómo se le ponía duro con solo mirar.
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Marcela no era tonta... Se dio cuenta que la iba siguiendo Ben.
Sintió la mirada desde que se levantó de la mesa. No necesitaba voltear, era un instinto de hembra en celo, el saber cuándo la estaban cazando, de reojo, se daba cuenta que la miraban de varias mesas pero tenía una mirada especial en ella y era la de Ben!!! Viniendo directo hacia ella, con esa mirada de hambre que ella conocía tan bien.
Una sonrisa pícara, casi imperceptible, se dibujó en sus labios. Hizo como si nada, como si el mundo se redujera a encontrar un lugar.... pero cada paso era calculado.
Llegó al pasillo de los baños, con un letrero de "DAMAS" para un lado y "CABALLEROS" para el otro. Pero justo en medio, había otro corredor más largo y oscuro, con un letrero que decía "SOLO SERVICIO". Ese era el lugar.
Sin dudarlo, se metió por ahí, también para confirmar si, si la venia siguiendo.
El olor a limpiador de alta calidad. Era un pasillo estrecho, lleno de cosas, botes de basura y muros bajos que no llegaban al plafón. Era perfecto. Se agachó rápido, escondiéndose detrás de uno de esos, había algo de cartón, Contuvo la respiración!!!
Sí, a los pocos segundos, la silueta de Ben se recortó en la entrada del pasillo. Dudó un momento, su cabeza se movió de un lado a otro como un animal olfateando, viendo, buscando, Luego, con decisión, se metió de lleno en la oscuridad, en su trampa.
El corazón de Marcela latía con fuerza, no de miedo, sino de pura adrenalina. La presa había caído justo donde ella quería.
Ben caminaba por el pasillo estrecho, mirando a cada lado, buscando según el baño, pero sus ojos sabían que no estaba buscando eso. Sus manos sudaban y su respiración se aceleraba, sabiendo que estaba cerca de ver a la scort que había contratado el y su padre.
De repente, salió Marcela. No se escondió. salió de detrás de un muro donde había carton, se aparecio con una facilidad que le quitó el aliento a Ben. Una leve sonrisa, casi pícara, se le dibujó en los labios, y ahí estaba, frente a él, disfrutando.
- Creo que te haz perdido.... Qué haces aquí, niño???!! - le preguntó, con esa voz grave, casi susurrada, que sabía que le encantaba a los tipos. - Te perdiste, Ehh??!!
Lo miro de arriba a abajo. Sus cejas se fruncieron, como si realmente estuviera disfrutando el momento. El antifaz daba un toque sublime y mas en medio de la oscuridad con poca luz artificial, el brillo del disfraz.... Y Dios, se veía.... se veía DELICIOSAMENTE BUENISIMA!!!
El traje rojo de Elastigirl, aquí se veía como si estuviera pintado sobre su piel, aplastado contra sus curvas!!! Estaba pegado a cada centímetro de su cuerpo voluptuoso. Las tetas, unas tetotas de enormes, se veían que quería reventar, el tejido apretado al máximo, marcando la forma redonda y dura de sus pezones....
Y esa silueta... joder, esa silueta era un castigo. Las caderas de Marcela se abrían en una curva imposible, un arco de carne turgente que parecía diseñado para una sola cosa. Desde donde estaba Ben, el contraste de la luz le dibujaba un contorno que lo dejó sin aire.
Eran las caderas más premiables que sus ojos de adolescente hambriento habían visto en toda su puta vida. Parecía una reina abeja, no por la delicadeza, sino por esa cintura que se ahogaba para explotar después en dos enormes caderas poderosas y un trasero que prometía.... sabia que esas caderas eran de la scort, estaba seguro que era ella. Ben sintió un nudo seco en la garganta, un deseo animal de morder esa silueta, de hundir sus dedos en esa carne de nuevo....
Marcela dio un paso hacia él, y el aire denso del pasillo pareció vibrar.
La sonrisa pícara se borró de su cara, reemplazada por una mirada de pura autoridad, de depredadora que ya tiene a su presa acorralada. Su voz bajó, volviéndose más rasposa, más íntima y a la vez más amenazante.
- Ben… así te llamas, no!!! - dijo, no como una pregunta, sino como una afirmación. - Contesta, Qué haces aquí, Ben?? - La forma en que lo miraba lo desnudaba. era una mujer, una hembra que lo olía a metros, que sabía perfectamente por qué la había seguido hasta ese rincón.
El chico confirmo con la cara, se sintió pequeño, expuesto, con la verga duro como una piedra y la garganta seca. No podía mentir. No podía escapar. Estaba atrapado en su propia telaraña.
Y por fin intentó hablar Ben, pero las palabras se le atacaron en la garganta. Sus manos sudaban, y sus ojos no parpadeaban; Estaban clavados en ella, recorriendo cada centímetro de su cuerpo, desde su cuello hasta sus pies...
- Puu.....uedo preguntar algo... sí??? - balbuceó, su voz temblando, rota por la vergüenza y el deseo. Estaba a punto de hacer algo que su madre le dijo que no hiciera. - Hay algo que me está matando por dentro, tengo que sacarlo... Tengo que decírtelo... - bajó la mirada por un segundo, mirando el escote de su traje, antes de volver a clavarla en sus ojos, con esa mezcla de miedo y una lujuria tremenda. - Estoy seguro que tú... que tú eres... - suspendido, dejando las palabras en el aire, a la espera de que ella rompiera el silencio y contestara antes... pero como no lo hizo, termino. -..... La scort que se contrato para perder mi virginidad......???
Marcela se quedó helada.... La sonrisa de depredadora se le congeló en la cara, Sus ojos, que antes brillaban con morbo y lujuria, se abrieron de par en par en una auténtica y total incredulidad.
- Guau...!!!!! queee....!!!! - Élla susurro. Se le escapó de los labios, seco y sin aire. No era un "wow" de sorpresa agradable. Esperaba un "qué guapa estás con ese disfraz", un "me encanta tu disfraz de Elastigirl", un "eres la mujer más sexy que he visto". algo por el estilo, esperaba el juego de coquetería de un chico tonto y fácil, del típico muchacho con los huevos calientes.
Pero no. No esperaba esa pregunta. No esperaba que él preguntara eso, cuando ya la habían presentado como la esposa del amigo y compañero de trabajo de su papá, Benjamín.
Daba a entender que tenía dos versiones... la esposa respetable de domingo, ama de casa, su sonrisa fingida y su blusa cerrada… y la puta nocturna, la que se vendía en las sombras, la que abría las piernas por unos pesos..... entre semana.
- Qué dices…? Piensas que soy una scort? - exclamó Marcela, con los ojos abiertos de par en par, la voz cargada de incredulidad y rabia.
- Te contrataron una scort para perder tu virginidad…??? - repitió, casi escupiendo las palabras, como si fueran veneno.
El silencio se volvió denso, y su cuerpazo hablaba más que su voz, la respiración agitada, la carne que se tensaba bajo el disfraz....
Ben contestó rápido, con la voz quebrada, sabiendo que había metido la pata.
- No eres… verdad? Perdóname… yo… yo solo creí que sí eras tú… - balbuceó, con el rostro ardiendo de vergüenza.
- Es que ella llevaba un disfraz igual, idéntico, y se le veían igualito que a ti… tu cuerpo… tus labios… todo era tan parecido que podría jurar que eras tú…!!!!
Se detuvo, tragando saliva, con el aire pesado entre los dos.
- No quería ofenderte… - añadió, casi suplicando, con los ojos clavados en sus pies.
El silencio se volvió un muro, la tensión cortaba el aire. Cada palabra de Ben era un clavo más en su propia condena, cada disculpa un recordatorio de que había cruzado un límite, un limite que su madre le dijo que no cruzara. El ambiente se cargó de tabú, de sospecha, de un deseo maldito que ya no podía ocultarse.
- Estás diciendo que tengo mi cuerpo… como el de una puta?? - escupió Marcela, con los ojos encendidos y la voz quebrada de furia. - Porque eso es una scort… una puta! - añadió, acercándose a Ben con pasos pesados y lentos, hasta arrinconarlo contra el muro.
Ben retrocedió, tragando saliva, con el rostro ardiendo de vergüenza. El aire se volvió espeso, cada palabra de ella era un golpe. La tensión era insoportable, el tabú se había desbordado, y la acusación lo aplastaba.
Marcela lo jaló con fuerza, pegándolo contra la pared, y la cercanía se volvió un suplicio. El ambiente estaba cargado de morbo y deseo, un filo perverso que los envolvía a los dos.....
- Dis…culpaaa… - balbuceaba Ben, con la voz rota, sintiendo un morbo brutal que lo quemaba por dentro.
- Cariño… - susurró Marcela, acariciándole la mejilla con una ternura venenosa. - jamás sería una puta que abre las piernas por unos pesos… - su voz se volvió más baja, más caliente, mientras se acercaba cada vez más.
Ben ya sentía la presión de las tetotas descomunales de Marcela, aplastándolo contra el muro, sofocándolo. Era un exceso obsceno.
- Solo las abro por gusto, mi amor… - susurró Marcela, con una sonrisa sublime, mientras empezaba a besarle el cuello con lentitud, mientras sacaba la lengua rozándole.
Ben temblaba, atrapado entre la culpa y el morbo, Cada palabra de ella era un golpe de placer y sus labios un castigo.
- Ooohhhgg!!!! - jadeo Ben. su miembro ya esta totalmente erecto, sus huevos pesados queriendo escupir.
La cercanía era insoportable, las gordas tetas de Marcela lo aplastaban contra su pecho, sintiendo todo el peso de esa carne, marcando el ritmo de lo que pasaría.
El ambiente se cargaba de un deseo y adulterio, pero no era solo eso... un pecado que se respiraba en cada gesto!!
De un infierno delicioso del que ambos no podían escapar........
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Andrea regresó a la mesa, y solo encontró a Alex distraído con su celular. Se detuvo frente a él, lo miró fijo, y con voz cortante preguntó.
- Y... Dónde están…??? - Dijo Andrea-
Alex levantó la mirada, nervioso, con el brillo del teléfono aún reflejado en sus ojos. Andrea se inclinó un poco hacia él, como si quisiera arrancarle la respuesta con la mirada. casi se salían las monstruosas chichotas que tenia.....
El ambiente se tensó, cargado de sospecha y de un tabú latente. Alex miro sus obesos pechos y Andrea lo noto........
CONTINÚA



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