SOLO ELLAS.../CAP14

 


 CAPÍTULO  14






TOMY


Mis manos siguen dibujando la silueta de su cuerpo, acariciando su espalda, su grandisimo y enorme culote y sus tetas, mientras ella no deja de gemir agitadamente, hasta que su respiración se aminora y se queda quieta insertada en mi daga que palpita en el calor de su encharcado coño.










 
Uno detrás del otro hemos conseguido corrernos en ese, mi primer polvo, que creo no voy a poder olvidar mientras viva.  Así permanecemos unidos durante un buen rato, en el que sin decir nada lo decimos todo con nuestras miradas y nuestras agitados jadeos.




 
− Te gustó?!! – me pregunta al fin con su radiante sonrisa sabedora del enorme placer que me ha proporcionado.





−  Muchísimo, mamá. Nunca lo voy a olvidar!




−  Para mí también ha sido increíble, hijo!




 
Besa mi frente y sale pausadamente de nuestra incestuosa unión!! Cuando ella se incorpora aun veo caer un goterón de m espesa leche que se desliza por la cara interna de su muslo. Hay algo más morboso que eso??




 
-     Lo que te has perdido hija mía! – le comenta a Fany mientras se limpia el reguero con un pañuelo de papel.





-   Ya veo que la pasaron a tope.... – añade la otra que sigue sentada en el sofá acariciando con sus dedos una rajita hinchada. Sigue cachonda, de eso no hay duda.





-  Aun tienes media hora para pensártelo, cariño! - dice mamá señalando el reloj del salón.





-   Media hora?? – pregunto yo que sigo sentado en esa silla, con mi verga dando sacudidas todavía y sin entender nada.





-   Sí, son casi las doce. – añade mamá – y se acaba tu cumple.




 
Mi cara debe ser un poema, porque sigo sin entender lo del reloj, pero es Fany la que me saca de dudas.




 
−  Todo el regalo se acaba a las doce, Tom. Es esa la condición que pusimos, mamá y yo.





−  Condición???






−  Sí, cariño – interviene nuestra madre – tu hermana y yo planeamos toda esta fiesta y todos tus regalos para que sintierais el sexo por primera vez, pero con una condición irrevocable que todo acabase a las doce en punto de esta noche. No quería bajo ningún concepto que esto fuese más allá de este día, ni que nuestros juegos de hoy, se puedan llevar a vuestras vidas de forma habitual. Esto era solo un regalo de cumpleaños y nada más... A las doce, volverá a ser todo como antes.






−  Cómo Cenicienta??? – digo riendo como si se tratara de una de sus bromas.





−  Hablo en serio, Tomy. – apunta mamá. – todo lo que suceda aquí, se queda aquí y no volverá a suceder. Es importante que entiendas eso, hijo.




−  Pero eso quiere decir, ¿qué no podré volver a follar contigo, mamá???





−  Evidentemente no... – responde rotunda. – Esto es solo hoy.





−  Pero…





−  Sin peros. Ese es el acuerdo que llegué con tu hermana, que pasara lo que pasara todo acabaría a las doce de esta noche. Sin quejas, ni remordimientos, ni arrepentimientos. Por eso he querido que fuera especial y los tres lo disfrutemos hasta esa hora.
Después todo volverá a nuestra vida de siempre.





 
Nada podrá volver a ser como antes y esta noche se ha marcado a fuego claramente en nuestras vidas, al menos en la mía que era desconocedor de todo y he descubierto las puertas del paraíso prohibido... No lo voy a poder olvidar así como así!!





 
−  Pero todo esto, no se podrá repetir nunca?? – insisto apesadumbrado.





−  No hijo, ya dije que sin peros, ni tan siquiera vamos a volver a desnudarnos unos delante de los otros!! Deberemos respetarnos como familia. La experiencia es su regalo de hoy y acaba hoy.





 
No entiendo nada. De modo que después de habernos desnudado, meternos manos, lamernos, besarnos, chuparnos y haber follado con mi propia madre, ahora todo se acaba, Así, sin más?





 
−  Pero Quiero follar con Fany! – digo de pronto gritando como un crío.





−  Ya lo sé mi amor, pero tu hermana ha decidido que no, no podemos obligarla, eso es algo que también debes aprender, a respetar sus decisiones…




−   Claro, pero es mi última oportunidad… Nuestra última oportunidad!





−  Ella prefiere que su estreno sea en otro momento y con otra persona. Al final te has estrenado con mamá, Acaso no te gustó?





−  Claro que sí. Fue lo mejor del mundo, mamá!!! Pero me gustaría tanto hacerlo con Fany…





 
Mi hermana se levanta y me mira con cierta cara de compasión. Nos damos un abrazo en el medio del salón y me besa suavemente en los labios. Me encanta sentir su cuerpo desnuda adherido al mío.





 
−   Gracias, Tom! – me dice mirándome fijamente a los ojos. – entiendo que quieras cogerme y a mí también me apetece hacerlo, estoy muy cachonda, pero no estoy preparada del todo, hay algo que me lo impide! No me lo hagas más difícil… por favor. Lo puedes entender?





 
Claro que entiendo que ella no quiera y aunque me resulte frustrante del todo, además de decepcionante, no puedo luchar contra eso y en el fondo tengo que estar agradecido, de tenerla en ese instante desnuda abrazada a mí y de haberme hecho la primera mamada de mi vida y que ha sido maravillosa, por cierto. Además he follado con mi propia mamá en un día que ni por asomo lo hubiera imaginado.





 
−  Tranquila, no pasa nada. Lo que siento es que tú no hayas podido. – digo, acariciando su espalda.





−  Bueno, aun podemos hacer que se corra otra vez!! – interviene mamá interrumpiendo nuestro abrazo.
 




Cuando me giro veo que tiene en su mano un consolador plateado. Debe ser el que ha debido servir de entrenamiento todos estos días y el que consiguió acabar con la virginidad de mi hermana.
 





-     Mamá! – protesta Fany al ver a su madre con ese aparato tan íntimo en su mano.





-    Vamos hija, déjale al menos a tu hermano que te meta el juguetito.




 
Fany vuelve a mirarme y luego le quita de las manos el consolador a mamá. Me da la mano y me lleva hasta la mesa del comedor.






Y pone su culo en el borde y me pide que le ayude a subirse poniendo sus piernas abiertas apoyadas en sendas sillas.




 
−  Espera que esto lo grabo. – dice mamá poniendo su móvil apuntando directamente al coño de su hija.
 





Sigo atontado, pero sigo sin entender ese comportamiento tan bipolar de nuestra madre, por un lado se vuelve hasta depravada y por otro pretende que después de las doce de la noche todo vuelva a la normalidad.




 
Mi hermana, mientras tanto, me entrega el cilindro brillante y me invita a colárselo dentro de su coño que abre suavemente con sus dedos, ofreciéndome esa abertura estrecha y divina.






Yo dirijo el misil y tras mirar a mi madre que sonríe a mi lado sin dejar de grabar, me acerco hasta poner la punta del aparatejo apoyado en la entrada prohibida de mi hermana.




 
−  Pulsa el botón!! – me indica mamá.




 
Sorprendido, descubro que el juguete tiene un interruptor que al girarlo pone en marcha una suave vibración. Cuanto más giras, más tiembla.





Fany me sonríe al sentir esa sacudida comenzando a introducirse en su chochito!! Me encanta ver desde tan cerca como ese coño tan bonito se adapta a la anchura del objeto y lo abraza de forma maravillosa.





Al estar desprovista de vello se ve a la perfección sus labios mayores expuestos al máximo y los menores aferrados a la bala gris que se cuela casi hasta el fondo. El primer gemido de mi hermana me pilla por sorpresa y me encanta verla así, sentada sobre la mesa, desnuda con sus piernas completamente abiertas mientras yo juego con su consolador sacándolo y metiéndolo en su tierno y juvenil coño.






Supongo que toda la noche ha estado muy excitada y después del polvo que hemos echado mamá y yo delante suyo le ha puesto al máximo de placer, sin duda está más que cachonda y me encanta ver su cara de gusto. Su pecho se hincha, cierra los ojos, se muerde los labios y mi mano libre se acerca a sus tetas acariciándolas suavemente. Ella abre los ojos sorprendida, pero es tanto el deleite que siente que me sonríe para volver a cerrarlos dejándose llevar por el placer.





 
Mi madre Jeny apoya el móvil sobre mi hombro para seguir grabando desde allí toda la escena y aprovecha para pasar su mano derecha por mi espalda y llegar a mi polla para empezar a pajearme lentamente. 

Dios! Me vuelve loco sentir su mano meciendo de nuevo mi polla que ni me he dado cuenta de que está completamente erecta de nuevo.
 





La siguiente escena es sublime cuando mi madre sin dejar de pajearme y besar mi hombro, veo a Fany jadeando cada vez más aprisa, mecida con el suave y constante movimiento de mi mano izquierda sobre su pecho y la derecha metiendo el consolador en su coño. 






Ella abre los ojos levemente para observar como la mano de mamá sigue masturbándome enérgicamente ante su precioso cuerpo desnudo. Debe creer que es esa polla la que está ahora dentro de su inexplorada vagina. Cuánto me gustaría tener mi verga ahí adentro!





 
Sus rodillas tiemblan y noto como sus muslos tienden a cerrarse… su cuerpo se tensa y de pronto abriendo la boca expulsa por su garganta un fuerte gemido echando su cabeza hacia atrás, corriéndose con todas las ganas  sin que yo deje ni un instante de meter el cacharro en su rajita que empapa hasta mis dedos.





La imagen es tan impactante y la mano de mamá tan habilidosa que la paja es una de las mejores de mi vida. Ni soy consciente de que mi orgasmo no me permite controlarme y mi primer chorro sale lanzado precipitadamente sobre los pechos de Fany, el segundo cae sobre su ombligo y el tercer sobre su pubis. Abre los ojos, se moja los labios y me sonríe en señal de haberme pagado en gran parte esa deuda.







No es lo mismo que habérmela follado, eso está claro, pero casi ha sido eso, un polvo en directo pero con un mando a distancia. Con eso me conformo, con haberle hecho correrse y haberme permitido llenarla de mi leche por todo su perfecto cuerpo.
Mamá me mira y me sonríe sabiendo que ha aportado un enorme placer a mi cuerpo una vez más. Es una mujer increíble.





 
−  Chicos, son las doce! – nos anuncia ella de repente apagando la grabación y rompiendo toda la magia del momento.





 
Su frase era lo acordado, pero ha vuelto a dejarme desilusionado nuevamente, pues a pesar de la maravillosa velada todo se me ha hecho corto y me hubiera gustado seguir más tiempo. Apenas he tenido tiempo de asimilarlo.





 
−  Sabes que era lo pactado? – me comenta mamá acariciando mi espalda desnuda.





−  Sí… Lo sé. - digo queriendo ver compasión pero ella sigue convencida con su mirada autoritaria y clara.




 
Carla se levanta de la mesa y me da un piquito en la boca para dirigirse después al baño a asearse. Me recreo observando su desnudez por última vez y disfruto con ese culo redondo tan perfecto. Qué suerte tenerla de hermana!




 
−   Venga, tú también a tu cuarto! – me ordena mamá.




−  Es pronto. – me quejo.





−    Vamos Tom, mañana hay clase. No has tenido bastante por hoy???!!!




 
Mis ojos se dirigen a sus tetas y después a su coño que tiene esa pequeña mata de vello que lo adorna y me parece extraordinario..... Me parece mentira habérmelo follado minutos antes, que mi miembro estuvo ahí adentro disfrutando en cada maldita y prohibida penetración.


 
−  Gracias, mamá! – digo sonriente.




 
Ahora soy yo la que besa sus labios pegando mi cuerpo desnudo al suyo y acariciando su inmenso culo. Me encanta esa sensación y a ella también pues noto como ronronea al sentir mi lengua jugando con la suya y mis manos dibujando todas sus curvas.




 
−  Vamos, hijo. Seamos serios y paremos esto. Se acabó el tiempo - sentencia separándose de mí más seria.





−   Y las fotos?





−    Eso es un recuerdo para el futuro. De momento ya está todo por hoy. Algún día, dentro de unos años tendremos la oportunidad de verlas juntos y rememorar este día.





 
Me voy a mi cuarto turbado, pero antes me paro y me vuelvo hacia mamá para observarla desnuda una vez más, pues quiero quedarme con esa imagen para siempre.





Ella me lanza un beso al tiempo que mueve sus caderas de una forma muy sensual, incitadora y deliciosa.




 
− Felicidades, hijo!!! - me dice sonriente.




CONTINÚA 





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