MADRASTRA VOLUPTUOSA/CAP22
CAPÍTULO 22
Contestaba estupefacto y asombrado Don Vicente.
- De que me hablas, yo, yo, yo…. no he hecho nada.
- Encima de mentirme, me tratas de estúpida...!!! - Decía firmemente Yolanda, mientras sus lágrimas falsas corrían a cientos por sus mejillas, al tiempo que se acercaba con ademán violento a Vicente y le mostraba el contenido de la bolsa de plástico dentro de la papelera sanitaria del cuarto de invitados.
El rostro de Vicente demudo a la estupefacción, tornándose completamente blanco, con los ojos bailando como buscando excusas por los rincones.
- Yo, yo, yo….. eso es un condón usado... pero, pero, pero…. yo no tengo nada que ver, nada que ver…. Yolanda, por favor!!! - Respondía balbuceando el derechón estúpido.
- Encima continuas, tratándome de estúpida... pensabas queee… queee… no lo descubririaaaa…!! destruyendo nuestro amooor… Uuuuhh, uuuhh!! - Interpretaba Yolanda el papel de esposa fastidiada.
- De verdad mujer, te lo juro, que yo no te he engañado, ese preservativo no es mío…!!!! - Contestaba sofocado el zafio y arruinado cincuentón.
- Entonces de quien, de quién carajo es??!! - Interrogo exigente Yolanda, mostrando los restos del envoltorio donde podía verse la marca, para después dejar pasar un silencio desvelador, mirando fijamente a los ojos a su desgraciado esposo, esperando incentivar así en él su respuesta.
El silencio funciono, el rostro de Vicente, se tornó en una mueca de horror contenido, levantándose fue directamente a la habitación de Belén, subiendo las escaleras rápidamente, seguido a la distancia estratégicamente por Yoli.
No tardó mucho en descubrir en un cajón de la mesita de noche, la caja de condones, girándose rápidamente a Yolanda para cotejarla, con los restos del condón usado.
- Noooooo. - Estallo el retrogrado y decadente viejo derechón en un relincho de desesperación.
Para después bajar a toda prisa maldiciendo todo el camino, rojo de ira, tirando sapos y culebras, seguido por Yolanda, que le pedía perdón por haber dudado de él en una estupenda interpretación, aunque en su mente solo tenía espacio para su hija, la escuintla.
La llamo hasta diez veces seguidas, sin conseguir que le cogiese el teléfono, a la décima se lo cogió, y entre furiosos gritos le ordeno que volviese inmediatamente a casa, ella se negó y llego una hora más tarde.
La escena fue de una ferocidad enorme, gritos sobre gritos, Yolanda lo observaba todo desde la distancia, deleitándose por dentro, pero con rostro de sorprendida por fuera.
“Que si ella ya es una mujer, que esta liberada y moderna, y que usa medidas anticonceptivas, etc…etc…” ante lo que Vicente enrojece hasta la erupción, diciéndole que no consentirá que su hija sea una zorra, que quien es el tío.
Ahí Yoli pensó que pasaría lo peor, que delataría al niñato blandengue, pero ella para defender a Sergio, (hasta ese punto el chamaco podía manipularla a su antojo) dijo que tenía relaciones con los hombres que quería, que ya tenía dieciséis años y era legal, lo dijo con tanto arrojo, desparpajo, soberbia y prepotencia, que el derechón colérico y machista de Vicente le cruzo la cara por primera vez en su vida.
La cría, vestida como una choni sin curvas y sin gusto, se levantó entre lágrimas y gritos, corriendo a la puerta de casa sin recoger nada de su habitación gritándole que se iba para siempre, ante lo que Vicente, se quedó paralizado, consciente por primera vez de como había perdido el control.
Yolanda se le acercó para fingir que lo consolaba, pero el pánico a perder a su criaja volvió a apoderarse de él y apenas media hora después volvía a coger el camino de casa de su ex, para volver a rogar que su malcriada e insoportable hija volviera a su casa con él.
Pero como pudo saber Yolanda, esta vez, si bien logro que volviese, algo se había roto dentro de él y su ex, no hizo frente común con la criaja, a los cambios para mal se unían ahora las relaciones sexuales, en teoría descontroladas y eso preocupo también a la madre, parecía que la criaja había entrado en una espiral autodestructiva en la que por supuesto, Vicente no quería ver salpicada su reputación.
El único compromiso que sacaron de ella, es que tendría un solo novio, alguien con cara y ojos, un único compañero sexual, al que poder fiscalizar, su dependencia de Sergio era tan estúpidamente grande, que no había manera de que lo traicionara.
Por eso algo se había roto y aunque había logrado que su hija volviese a su casa, entre mirada y mirada de adoración, se añadían ahora miradas de temor, como si su hija fuera una amenaza para su establishment en su sociedad de iglesia y costumbres derechonas.
Durante la semana siguiente, sin la niñata por medio, Yolanda de vez en cuando como quien no quiere la cosa, como queriendo quitar importancia a la cosa, recordaba el asunto, pero más de una vez se le escapo maliciosamente que los condones a veces se rompían, provocando una expresión de pánico, en el zafio e inútil de su marido, Vicente.
Por lo visto, la polla ya no le dolía tanto al criajo, que no hacia otra cosa que insistir pidiendo su recompensa. Yolanda había logrado alcanzar el equilibrio, de forma que mediante respiración y meditación controlaba su libido, sobre todo la rebajaba después de cada encuentro con el niñato, para que cualquier tío que le tirase la caña, no tuviese todas las de pescarla.
Era justo que el niñato blandengue, recibiese su recompensa, estaban muy cerca del empujón final al abismo y necesitaba motivarlo completamente.
Vicente estaba de los nervios, no podía quitarse de la cabeza que la malcriada y descontrolada de su hija tuviese un embarazo no deseado, solo el lameculismo del golf del sábado, lograba relajarle y vaciar la cabeza, por eso Yolanda no tuvo que decir nada, para tener ese sábado completamente despejado, con la aplicación de seguimiento del imbécil derechón de Vicente siempre activada, que zumbaba si su móvil o su smartwatch controlador de su pulso y corazón estaban a menos de 5 kilómetros de Yolanda o de su casa.
El criajo llevaba toda la semana suplicándole por una recompensa!!! hacía ya tres semanas que no disfrutaba del cuerpo de diosa voluptuosa del porno de Yolanda y andaba desesperadísimo y ansioso, sobre todo después de haber subido de nivel, y poder gozar de los labios, las goridismas tetazas y el resto del cuerpo de Yolanda.
Yolanda picaronamente le había preguntado si tenía alguna petición de ropa, lencería o así… el chico le había preguntado si tenía un corsé, sin especificar color y Yolanda se preparaba para darle un espectáculo que lo satisficiera y le hiciera aumentar aún más su desbordante deseo por ella, ahora tenía que aumentar el nivel de descontrol de la criaja, llevarla casi a delinquir y solo el niñato que la tenía comiendo en la palma de su mano, podía inducirla a ello, por eso Yolanda necesitaba que la lujuria del chico fuera tan desenfrenada que pudiera matar por ella.
Como los sábados anteriores, el criajo llego a la hora, evitando todo tipo de miradas, entro por la puerta abierta automáticamente, en la segunda puerta, envuelta en su albornoz blanco le esperaba Yolanda con gafas de sol y el pelo recogido en un moño. Como siempre con semblante serio, lo guiaba a su sala de estar, lo desnudaba, registraba sus dispositivos electrónicos, los dejaba en el baño y en esta ocasión le obligo a sentarse en el sofá, atándole las piernas a los extremos de las patas con dos de los cinturones y liberando sus manos, con su morcillona y vigorosa verga estándar, bailando erecta, jadeando lentamente esperando que ella volviese a entrar en la sala de estar.
Antes de irse apago la luz y dejo encendida la luz de una lámpara de pie, donde había puesto para la ocasión una bombilla de luz roja difusa, lanzando una sonrisa maliciosa al chico, esa sonrisa preciosa de diosa mediterránea que enamora al mismo Dios.
Cuando Yolanda volvió, llevaba el pelo suelto, su preciosa melena castaña oscura con las puntas levemente onduladas, su frente despejada, y los mechones brillantes y sedosos de su cabello cayéndole levemente por los lados. Sus cejas perfectas y arqueadas, sobre una sombra de ojos difuminada purpura, la línea de los ojos perfecta, sus pestañas largas y rizadas de rímel, sus mejillas realzadas por un leve toque de colorete y un pintalabios magenta húmedo decorando sus jugosos y apetitosos labios carnosos, un batín de satén purpura que le llegaba hasta la mitad de los muslos cubría su cuerpo, vestía sus preciosos pies con una sexy cadenita dorada alrededor su tobillo derecho y un anillo plateado en cada pie con dos tacones de aguja rojo intenso.
Yolanda conecto el reproductor de mp3 de la sala de estar a su móvil y empezó a sonar una música de rythm&blues sensual tipo Joe Cocker en nueve semanas y media. Al ritmo de la música empezó a bailar adelantando primero un pie y luego otro, sin dejar de mirar fijamente al criajo, con sus brillantes ojos de reina mora, sonriéndole lujuriosamente, el sueño sexual de cualquier hombre.
Dando vueltas lentamente al ritmo de la música con pasos firmes, acercándose y alejándose del niñato fofisano, que boqueando como un pez fuera del agua, trataba de alcanzarla con sus brazos, rozando con la punta de los dedos cuanto apenas el sedoso satén de su bata purpura.
Después de varios pasos de baile parecidos, sin dejar de agitar sus caderas y todas sus grandes curvas, Yolanda se puso frente al chico, esbozo su divina sonrisa de dientes perfectos y blancos, y de forma lenta y sensual, combinando sus movimientos subiendo y bajando lentamente su voluptuoso cuerpo sobre sus largos tacones rojos, se abrió el batín satén purpura, con sus preciosos y femeninos dedos de uñas pintadas de un color muy llamativo!!!
Y una sortija en cada mano además de su alianza, para dejar a la vista del chico un magnifico corsé de color burdeos, con dos rayas negras verticales a cada lado y un lazo negro sobre el gran escote que cerraba el cierre de ganchos delanteros, por detrás se ajustaban por un falso sistema de nudos, un tanga de hilo negro de encaje por delante completaba su espectacular y sexy lencería, para deleite del criajo, que la contemplaba boquiabierto, con los ojos desencajados de deseo y que había empezado a pajearse lentamente, con la mirada fija en la diosa de piel suave y morena y curvas de ensueño.
Grácilmente moviendo todo su delicioso cuerpo al ritmo de la música, y con su maravillosa y destellante sonrisa risueña y divina, se contoneaba sensualmente a luz tenue que iluminaba levemente la sala de estar, agitando grácil y femeninamente el cuello para acomodarse de vez en cuando su melena sedosa hacia atrás, de esa forma tan femenina y sexy.
Se acercó paso a paso hasta ponerse entre las piernas del niñato fofisano, moviéndose muy lentamente arriba y abajo, abajo y arriba, haciendo subir y bajar todo su voluptuoso cuerpo agitando sus curvas imposibles, dejo que las ardientes yemas de los dedos del criajo magreasen con deseo sus firmes muslos, y acariciasen su raja con deseo y torpeza.
Sus ejercicios mentales, le habían permitido controlarse y concentrarse fríamente, debía dominar al criajo de pendiente y tatuaje, y para eso debía tener bajo control su libido, algo que en aquel momento requería mucho esfuerzo por su parte, pues era una perra cachonda como pocas.
Cuando Yoli sintió arder sus largos muslos, con todas las huellas dactilares del chico sobre ellos, se dio la vuelta al ritmo de la música sobre sus tacones de aguja rojo intenso, dejando de cara al chico su magnífico y gran culo, de nalgas firmes y carnosas, completamente expuesto a través de su tanga de hilo negro.
- Oooohhhh…!!! - Exclamo el criajo acercando tembloroso sus manos a la perfección hecha curva de mujer, comenzando a acariciarlo al tiempo que Yolanda sin dejar de bailar al ritmo de la música, subía y bajaba sobre sus piernas, agitando sus nalgas lascivamente haciéndolas rebotar en el aire, de forma que vibraban en toda su turgencia.
- Ooooohhhhh…!!! es perfectooooooo…… - Gemía el chico, llenándose los ojos de aquel divino culo, con la polla erecta como un mástil, antes de que Yolanda empezase con un sensual y leve twerking apoyando sus femeninas manos en sus perfectas rodillas morenas.
- Plash….!!! plash…!! plash..!!! - Sonaban los manotazos que lanzaba el criajo con ambas manos abiertas al máximo a los perfectos glúteos de Yolanda sin un miligramo de celulitis, haciendo vibrar su carne morena en el aire como un firme y perfecto postre de gelatina.
- Así nene, así, muy bien, sigue asiiii….!!!! - Gemía mordiéndose los labios Yolanda, luchando por contener su libido, cada vez más encendida.
- Plash…!!! plash…!!! plashh…!! - Seguía el niñato golpeando sus nalgotas durante su sensual baile, combinando manotazos abiertos, con apretujones con sus dedos como garras intentando contener sus enormes glúteos sin conseguirlo.
Que cachonda se estaba poniendo Yolanda, se retiró lentamente al ritmo de la música sin dejar de mover las caderas, para con un giro sexy sobre sus tacones de aguja, seguir bailando frente al chico, con el culo y su raja ardiendo.
Se volvía a aproximar y a alejarse de criajo, que sin dejar de gemir patéticamente alargaba sus brazos tratando de alcanzarla, moviendo el sofá con su ímpetu por alcanzar aquella diosa de caderas imposibles.
Con su sonrisa más picara, se acercó lentamente al niñato, inclinándose a cada paso y ofreciéndole con sus femeninas manos el final de la punta del lazo del corsé, lanzándose lentamente hacia atrás en el momento en que el sostuvo la misma, para deshacer lentamente el nudo que seximente coronaba el escote del corsé.
Después aquella diosa mediterránea de metro setenta se enderezo en toda su altura y con un movimiento sensual al ritmo de la música, echo su preciosa melena hacia atrás y sin dejar de mover todas sus curvas empezó a abrirse los pasadores delanteros del corsé desde el escote hacia abajo, uno tras otro haciendo pausas, entre pasador y pasador, para bailar sensualmente, adelante y atrás, atrás y adelante, peinándose hacia atrás sus sedosa melena con sus femeninos dedos muy lenta y sensualmente, mirándole fijamente con mirada de depredadora con esos ojos oscuros de reina mora, encendiendo al chico como un volcán, que gemía patéticamente tirando su cuerpo y sus brazos hacia adelante, buscando el objeto de su deseo.
Cuando llego al pasador suficiente, sin dejar de bailar al ritmo de la música, amago con mostrar una de sus magníficas y esféricas tetazas, sin dejar de hacer las pausas, sus pasos de baile, y su peinado de cabello con miradas salvajes.
El niñato estaba cada vez más desesperado, cuando Yoli saco su tetaza derecha por encima de la obertura del escote.
- Oooooohhh!!!! siiiiii…..!!!! - Gimió el chico abriendo mucho los ojos, tres semanas sin ver y sin estar cerca de aquellas enormes, esféricas, turgentes y erectas mamazas, y sobre todo sus extra grandes pezones oscuros como las preciosas areolas que los circulaban.
Sin dejar de bailar en círculos y adelante y atrás, Yolanda extrajo su segunda tetaza, la izquierda, al tiempo que se contoneaba, moviendo como en ondas su estirado tronco de vientre plano natural, haciendo que sus mamazas se agitasen arriba y abajo, abajo y arriba sobre su corsé.
Si dejar de dar pases de baile lentos y muy sexys, bajando y subiendo sobre sus tacones rojos de aguja, sonriendo maliciosa y picaronamente al criajo, son su gran y perfecta sonrisa, de forma muy lenta dirigió sus delicados dedos índice y corazón de la mano derecha a su boca, para metérselos lentamente hasta la segunda falange, sin dejar de mirar fijamente al niñato fofisano, que la miraba como hipnotizado, sin dejar de pajearse lentamente su verga tiesa y dura como el cemento.
Luego sin abandonar su sonrisa burlona, balanceando levemente su precioso rostro, llevo sus dedos empapados en su saliva primero a un pezón, acariciando con sus yemas la morena areola, y luego pellizcando los pezones al tiempo que sin dejar de mirar fijamente al chico se mordía lascivamente el labio inferior, sin dejar de masajear su pezón cubierto por su saliva haciéndolo rodar entre sus dedos índice y pulgar, hasta que el extra grande pezón alcanzo un tamaño y una erección espectacular, tieso como una lanza, después hizo lo mismo con el otro pezón, tomándose su tiempo, sin dejar de balancearse al ritmo de la música, haciendo que el ímpetu del criajo por alcanzar sus mamazas le hiciesen mover todo el sofá de forma inconsciente.
- Huuuumm….!!!! te gusta mis tetas…. nene…..??!!! - Pregunto Yolanda con sonrisa de niña picara realzando sus preciosas mejillas.
- Siii….!! si…!! si….!!!! por favorrr siiiii…. me encantaaaan. - Respondía el niñato fofisano aumentando el ritmo de la masturbación con el rostro pálido y desencajado por el deseo.
- Huuuuuuummmmmm……. no sé… si dejar que las disfrutes….no sé…. no sé….!!! - Se burlaba Yolanda maliciosamente, dando vueltas sobre sí misma, poniendo voz dulce y aniñada.
- Por favor, por favor, por favor… siiiiiii…!!!! si por favor….!!! - Rogaba patético el chico.
Yoli fijando su mirada de ensueño de reina mora en el criajo, se acercó a él lentamente, levantado mucho su pierna hacia atrás a cada paso, al llegar a su altura antes de que los brazos del chico la atenazasen como si fuera un cangrejo, le empujo con sus finas y féminas manos en el fofisano pecho, haciendo que el chico cayese hacia atrás con su espalda en el respaldo, para a continuación primero con la pierna derecha y luego con la izquierda ponerse a horcajadas sobre él, al tiempo que el niñato lanzaba sus manos como dos redes hambrientas sobre sus perfectas, esféricas e inmensas mamazas naturales en forma de gota de lluvia, asiéndolas con sus dedos como garras.
Yolanda se abalanzo sobre él, apoyando sus codos en la parte alta del sofá, de forma que su pecho quedaba a la altura de la boca del criajo, que inmediatamente empezó a meterse primero un pezón extra grande y luego el otro alternativamente en la boca, mordiéndolos y succionándolos como si quisiera mamar de ellos, provocando descargas de placer que recorrían el cuerpo de Yolanda que cerraba los ojos balanceándose levemente arriba y abajo, mientras sentía como las manos del niñato fofisano, recorrían todas la superficie de su perfecto culo, tratando de amasarlo, con sus dedos como ardientes garras.
- Ohhhhh….!!! ooohh….!!!! siiiiii…. neneeee…. asiiiii…!!! - Abandonaba lentamente al control de su libido Yolanda, al tiempo que con ambas y femeninas manos cogía la erecta y firme verga del criajo y la colocaba en su entrepierna, iniciando una lenta pero imparable fricción adelante y atrás, atrás y adelante.
- Sluuurrppp…!!! sluuuurrrrppp….!!!! sluuuuurrrppp….!!!!
Devoraba el niñato sus pezones con desesperación, intentando alcanzar el resto de la enorme esfericidad de sus enormes tetazas que estaba contenida en el corsé, con su impaciencia juvenil, no logrando soltar los pasadores para su desesperación y divertimento de Yolanda, que cerraba los ojos a cada mordisco o succión del chico en sus hipersensibles e inmensos pezones, haciendo que una ola de placer recorriese su cuerpo.
En un momento dado ante la desesperación y los tirones del chico cegado para abrir el corsé por delante, Yoli recordó que entre los cojines del sofá había caído un abre cartas afilado, se balanceo hacia el lado y metiendo sus femeninas manos en el cojín más próximo lo extrajo, se volcó después sobre el criajo y agarrándole con la mano suelta de la cara, le lanzo un profundo morreo, que él respondió entusiasmado, enroscando su lengua con la ardiente de Yolanda, hasta que esta se liberó y se dirigió a su oído.
- Te gustaría cortar las cuerdas traseras del corsé? …. Venga córtalas demuéstrame lo que deseas mis tetas enteras…para ti…jajaja…. vamos crío!!!!
CONTINÚA


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