MADRE EN LACTANCIA/CAP28

 

 

 CAPÍTULO  28







Renata.





Después, teniendo mis nalgas enormes frente a su cara, me dio una fuerte nalgada.




- PLASH!!!




El sonido seco y fuerte sonó en toda la habitación, un latigazo que hizo temblar todo mi culote con la tremenda cachetada!! La carne tembló como una ola... y el calor se extendió.





- Ayyygg!!! - Me quejé, un grito ahogado que fue mitad dolor y mitad de humillación.





Y a los segundos, Sam, con manos temblorosas y decididas, bajó mi tanga... La sentí deslizarse por mis grandes muslos, hasta caer a mi jeans.
Y me dejó totalmente desnuda!! con mi parte más íntima, con mi coño completamente expuesto a centímetros de su cara! Estaba mirando de donde había nacido....






Sentí que se quedo mirando como un completo idiota, como un santo frente a un altar prohibido.... Con la voz rota por el deseo.




- Oh, Mierda… mami… qué perfección!! Te ves mejor que en mis sueños!!! - dijo.





Cerré los ojos, sintiéndome completamente expuesta, completamente vulnerable!! La vergüenza me quemaba, me ardía mis labios exteriores e interiores, ya los sentía mojados.






Mi hijo se sentía excitado y muy glorioso, al sentir mis labios vaginales exteriores. Literalmente, tenía mi vulva a centímetros de su cara y de su boca!! Se desplomaba por todo lo que veía y sentía, un chamaco perdido en el paraíso y el infierno a la vez.






Yo también me puse cachonda, una perra en celo, y dejé caer mis enormes nalgas en su cara.
- Ay, nooo!!! - Medio grité, pero mi voz era un trueno falso, una mentira que se ahogaba en mi propio deseo...






Y me moví sin querer, pensé que se quitaría, que le daría asco sentir mi carne, mi olor, mi humedad sobre su boca!! Pero no. Su pequeña boca estaba en mi coño!! Se quedó ahí, pegada a mí, como si fuera un recién nacido buscando el pecho.






Y en mi satisfacción y lujuria se encendió en mi chocho ese deseo inmenso, ese anhelo animal por dejar que me la mordiera, que me la devorara... A los segundos me separé, con el corazón en la garganta, sintiendo cómo mi cuerpo me pedía volver, volver a ese pecado, a ese placer prohibido!!






Sentí que sobre respiró, que inhaló profundo.... y el aire, el jodido aire, pasó por toda mi raya, una caricia fría y caliente que me hizo temblar!!! Desafortunadamente, hasta eso lo disfruté!! Disfruté que mi hijo oliera mi coño.





Y el muy sinvergüenza de mi hijo, dijo, con una voz llena de baba y deseo.




- No solo se ve rico… también te huele rico, mami… -




Me quedé helada. Mis piernas temblaban! Pero Sam no se detuvo. Levantó la cara, con los ojos perdidos en mi carne, y siguió hablando, como si estuviera poseído.





- Mmmm, Huele a puta, mami! Huele a coño mojado, a coño que quiere verga. Es por mí, eh? Estás así por mí??





Yo no podía hablar... Solo sentí cómo mi concha latía, cómo se humedecía más con cada palabra sucia que salía de la boca de mi propio hijo.





- Sam, por favor… - logré decir, pero mi voz era un suspiro, una invitación.





- No, no me digas "por favor", Renata. - dijo él, y me llamó por mi nombre. - Dime que quieres. Dime que quieres que te la lamba... Dime que quieres que te la chupe hasta que te vengas en la maldita boca de tu hijo!! Dímelo, perra!!





Y yo, en medio de mi culpa y mi lujuria, solo pude gemir!!!! Un gemido bajo, un sonido de rendición que le daba a mi hijo todo el permiso.





Con sus manos me agarro y abrazó las piernas, justo arriba de mis rodillas, y me jaló hacia su cara con una fuerza que no pude resistir!! Me empujé hacia él, hacia su boca. Pero esta vez, tenía la lengua afuera.
La sentí... esa lengua húmeda y roja!! Sentí el calor de su boca abierta antes incluso de que me tocara. Solo pude gemir.






- Aaaay, hijo, qué haces…!!!! - susurré, pero era una protesta sin fuerza, una mentira que mi propio cuerpo desmentía.






Y entonces lo sentí. Sentí cómo pasó toda su lengua por toda mi raya vaginal, un movimiento largo y lento, que me recorrió desde el clítoris hasta el inicio de mis obesas nalgas muy blancas, su lengua paso hasta por mi ano!!! Un temblor me recorrió entera, una descarga eléctrica que me nubló la vista... pero seguía sin soltarme de las barandillas de la cuna!!





Sam levantó la cara un segundo, con la boca brillando por mi humedad, y me miró con ojos de loco.





- Estas bien húmedas, ma! Así te gusta, verdad??!! Así te gusta que tu hijo te la lama...





Mi cabeza se echó hacia atrás, no podía pensar.
El pensamiento era un lujo que no me podía permitir!! Solo Sentía su lengua, su aliento, en mi.





- Aaayyg, lo que estas haciendo.... no esta bien.... mmm... nada bien..... - Y Sam, como un animal desobediente, volvió a enterrar toda su cara en mi coño, y esta vez, no solo lamió! Escupió, mordisqueó!! Y yo, su madre, me perdí en el infierno de su estúpida boca.




- Aaayy..... ayy!!! Ahhhh!!!




- Fiu!!! Fiu!! Listo, ya estás bien mojadita… - dijo Sam.




No entendía a qué se refería, pero mis manos seguían apretando el barandal de la cuna, como si fuera la única ancla que me mantenía de pie. Mientras mi hijo, mi propio hijo, estaba arrodillado detrás de mis inmensas nalgas, chupando toda mi intimidad… como hombre.





Sam se separó un segundo, con la boca brillando y los ojos rojos de lujuria!! Me miró desde abajo y comentó.





- Así te quería, mami. Así, goteando para mí.... como cuanto te chupo esas tremendas tetotas que tienes!!!





Mi cabeza giraba, mis pensamientos eran un torbellino de culpa y placer. Cada movimiento de su lengua era un pecado, una traición y una bendición.





- Mmm... Siento tu lengua, tu boca, todo tu deseo por mi!!! Tienes que parar!! Por dios!!!





- Parar???!! De qué hablas, Renata?!! Apenas estamos empezando… - decía el muy desgraciado de mi hijo, con una voz segura de lo que iba hacer.





Yo contesté como si fuera una niña ingenua, como si no supiera lo que me estaba tratando de decir.




- Pe....pero... empezando, para qué…???!!!




Sam se rio, una risa baja y sucia. Se apartó un poco, pero su mano siguió posada en mi nalga, de lado podía ver como sus ojos salian de mi culo.





- Como que para qué??? Si lo sabes.... - dijo, y pasó su dedo por mi raya, lentamente. - Para esto! - metió dos dedos.... haciendo círculos ya estando adentro....






Cerré los ojos, sintiendo el peso de la culpa, pero el fuego del deseo era más fuerte!! Mi voz salió con un jadeo despacio, un hilo de excitación y sumisión.





- Pero… pero es pecado, hijo… es tan malo…!! - decía, pero mis palabras eran una mentira, y él lo sabía. - No deberíamos… no deberíamos estar haciendo esto aquí… ni en ningun lado.... y menos aquí en la habitación de tu hermana…






- Qué importa, si te sientes tan bien!!! Qué importa si es malo cuando esto se siente tan jodidamente bien...?!! Dime que no te gusta??? Dime que no quieres que entre aqui.... aquí dentro. - y seguían sus dos dedos adentro, sintiendo todo mi interior vaginal todo el vestíbulo de mi vagina, moviéndolos y sintiendo mis paredes de carne..... el sonido que hacen sus dedos con mis jugos era vergonzoso!!!




- Choiihh!!! Chooii!!!! Choiii...!!!




Sus dedos!! seguían sintiendo todo mi interior vaginal, todo el vestíbulo de mi panocha, moviéndolos y sintiendo mis paredes de carne, mis paredes de carne que se contraían, que lo apretaban, que lo pedían a gritos!!





- Uuuuyyyyyy!!!!! - Yo gemía como una madre bien puta caliente.





Sam movía los dedos adentro de mí, con una lentitud que me volvió loca, una tortura deliciosa. Con la voz llena de poder, me dijo.





- Así, Renata… así se aprieta.... Siento cómo te arde por dentro!! Sientes estos dedos, ma? Son los dedos de tu hijo. Y pronto será mi verga la que te parte por aqui!!!





Mi cabeza se echó hacia atrás, perdiendo todo el control. Mis gemidos eran incesantes, un ruido de pura sumisión, facil podía despertar su hermana...





- Choii!!! Chooiihh!!!! Choiii...hhhh!!!




- Sí, hijo, sí! Siento todo! Siento tus dedos, los siento muy... dentro de mí...!!! Esto es tan malo......!!! Y a la ves tan rico... Dios porque!!!!





Me volví a dar otra fuerte cachetada en mi culo gordo, otro golpe seco que me hizo temblar las grandes nalgas. Y se levantó, pero cuando se paró, pasó de nuevo toda su lengua por toda mi raya completa, de mi panocha a mis nalgas. Joder, me dio un escalofrío… increíblemente ricoo!







Escuché que empezó a desabrochar su pantalón. Escuché el ruido cuando bajó su cierre, un sonido metálico que me heló la sangre!!! Justo cuando voltee, de lado vi cómo bajaba su boxer, y salía brincando su gruesa verga demasiado venuda, marcada completamente... Los huevos se le veían rojos e hinchados!!!! Yo pensé, Ay, Dios mío…






Sam se agarro y quedó ahí, con su verga en la mano, mirándome como si fuera hacerme suya.





- Qué pasa, mami?!! No querías esto?? Mirala bien, Renata. Está bien dura por ti.... Está lista para ti!! Te la voy a meter toda.... hasta el fondo!!! hasta que entran mis testiculos tambien...





Mi boca se abrió, pero no salió nada. Solo un jadeo. Mis ojos estaban fijos en su miembro, en esa carne que había creado y que ahora venía a destruirme.





- Sam… hijo, no… no es posible…!! - logré decir, con la voz ganosa. - Es… es muy grande… es muy gruesa… hijo!






Sam se acercó, frotando su verga contra mi enorme nalga, dejando un rastro de precum en mi piel. Su voz era un susurro bajo, una promesa de dolor y placer!!





Después golpeó como si tuviera un palo.... cada golpe se sentía exquisito, haciendo vibrar todo mi trasero, estaba tan pegado a mi que sentida como rebotaban sus testículos en mi nalga con cada cachetada de verga.






- Te va a gustar tanto... que tu misma vas a pedirme más... Vas a pedirme que te la meta más duro!!! Te voy a coger como a nadie te ha cogido antes, Renata!!






El sonido de la carne golpeando llenaba la habitación de un sonido obsceno, un ritmo contundente que sonaba más como un latido.
Yo no me soltaba de la cuna, era incapaz de soltarla, mientras yo sentía el golpe con fuerza de su miembro contra mi nalga, un impacto que pasaba desde mi enorme y carnoso culo, hasta mis piernas y inmensos pechos que se meneaban dentro de la camisa con mis pezones ya duros.







- Estas seguro de que lo vas hacer Sam??? despues te vas a repentir el resto de tu vida... - decía entre jadeos, como si le estuviera advirtiendo!! pero no hacía nada para parar el a vance, al contrario, yo misma empujaba muy poquito mis enormes caderas hacia atrás para recibir los golpes mejor.






- Uff!! seguro mami... yo pertenezco aquí... - respondió él sin dejar de ver mi cuerpo, sus ojos brillaban, muy fijos en mis nalgas gordas y mis amplias caderas, llenos de una satisfacción total. Sentia cada milímetro de su gran tamaño, cada venación, cada pulsación de su erección hirviendo en mi nalga.






- Aparté de tener unas tetotas enormes bien deliciosas... ve que culo tienes... mami...!! -





Escuchaba sus palabras mezcladas con jadeos como si estuviera gozando todo, como si lo que hacía fuera lo mejor que había experimentado en su vida, como si le estuviera robando un tesoro que nadie más debía tocar.





- Que par de nalgotas tienes!! La mejores... eres perfecta Renata... Te amo!





Su miembro muy erecta en mi nalga se sentía caliente aun que no me gustaba admitirlo se sentía muy rico! No había ningún ruido, solo el ruido de nuestra piel cacheteándome, creando una sinfonía de placer y lujuria pura.






Jamás había sentido esta atracción irresistible hacia un hombre. Ni siquiera se me había pasado por la cabeza la idea de que ese hombre sería mi hijo... Era demasiado enfermo, una mujer madre y su hijo! Suena bastante mal, un pecado que grita al cielo.





- Hijo... ehhh, no hagas esto!!! Por favor, suéltame. - Le decia con mi voz rendida al placer.





Pero Sam… Sam me tenía muy caliente, muchísimo!!! Tan caliente que la culpa se sentía como un aderezo, como la especia que hacía que el plato fuera aún más delicioso... Era una locura, una perversión, y mi cuerpo, mi cuerpo traidor, se rendía a ella.






- Mira nadamas que par nalgotas tienes… bien gordas.... se ven bien putas ricas...!!! - dijo mi hijo Sam, y su voz era una admiración sucia, una reverencia a mi piel.
Y me dio otra cachetada, pero esta vez con su mano libre, un golpe seco y sonoro que me hizo gritar.




- Aay...!!!! - Gemi.




Mientras con su otra mano la usó para agarrar esa dura y larga verga, empezó a darse masaje, hacia arriba y abajo, con una lentitud tortuosa, dejando libre toda la cabeza de su miembro, roja y brillante.










Después se inclinó y volvió a besarme mi enorme culo, sin dejar de masturbar su pene. Sentía su aliento caliente en mi raya, y luego, el contacto húmedo de su lengua.





Cada chupada que le daba a mi raya, cada lametón largo y lento que me recorría desde el coño hasta mi culo, me provocaba un placer inmenso, un placer tan profundo que me dolía.











Era un hombre, un animal, usándome, y yo, su madre!! dejándome usar... amando cada segundo de esta gusto atroz.





- Ves!!! Ves como me pones??? Estoy tan duro.. Eres una mi droga, mami! Una puta droga que siempre la quise.... - Sam se separó un segundo, con la boca brillando y la mano moviéndose más rápido en su verga. Me miró con los ojos inyectados en sangre.











Mi cuerpo temblaba, un temblor incontrolable que nacía en mis pies y subía hasta mi cabeza.... Con la voz rota, le supliqué.





- Mmmmm.... Esto esta muy mal...... Aaayyy...!!! - decia pero en mis pensamiento queria rogarle, decirle - Sam, sigue! No te detengas! Sigue comiéndome el culo mientras te tocas! Quiero verte, quiero ver como te corres por mí! - los pensamiento mas enfermos y aberrantes que pueda tener una madre.





- No, no me de tendré.... - dijo muy seguro Sam, poniéndose de pie. - No hasta que consiga lo que quiero....





- Ammm.... Que, qué quieres??? - pregunté, mientras restregaba mi trasero contra su pene, apretándolo con fuerza. No solté las barandillas de la cuna!! Mis nudillos estaban blancos, mis dedos bien agarrados.
Era mi único ancla a la realidad, mi único punto de apoyo en un mundo que se había vuelto de pura fuego y pecado!! Miraba de lado, con la cabeza perdida.... - Puedes tocarme, si quieres, hijo... - decía, aún sintiendo su pene demasiado erecto. - Sé que un hijo no debe querer el cuerpo de su madre, pero te doy permiso... Se ven tan grandes... y suaves, verdad?? Sé que quieres poner tus manos en el... y apretarlos bien....







- No, no quiero solo eso, te quiero completa!!! Toda te quiero para mí…. toda para mí!!! Te amo y te deseo, mami!!! - decía mi hijo, y su voz se escuchaba perdida, con un eco desesperado...






Pasó sus manos por mi cintura, y con un solo jalón, desabrochó la blusa. Mis enormes pechos salieron colgando, libres, pesados llenos de leche!! Parecían frutas maduras.... El morbo de ver mis enormes tetas colgando sobre mí, con los pezones muy erectos y puntiagudos, tirando gotas de leche materna… era demasiado... me partía el alma pero yo tambien lo queria...






Algo pasaba dentro de mí, porque juro por Dios que sin abrir la boca corrían fluidos bucales por mis labios... Como si estuviera hambrienta!!! Como si estuviera deseosa de comer un trozo de algo… de alguien… de todo.





Sam desde atrás se quedó viendo, como un idiota hipnotizado!! Con la voz caliente, llena de un asombro infantil y un deseo de hombre, dijo.





- Ohh, Mierda, mami… esa leche… toda esa leche es para mí… verdad...?? - dijo, y desde atrás me agarro una chichota gorda y empezó a escurrir entre sus dedos mi leche, como si fuera un manantial prohibido. - Dime que son mías.... dime que esas enormes tetotas son mías....






Mi cuerpo ardió.... La vergüenza se convirtió en un fuego que me consumía entera. Con la voz rota, llena de un anhelo, le dije.





- Sí, Sam, sí! Tómalas! Son tuyas!!! Siempre han sido tuyas…!! - decía, mientras levantaba más mis nalgas!! sentía que el miembro de mi hijo estaba entre mis labios vaginales, a nada de que se metiera!!! Solo se necesitaba dar un empujón. Quién sea de los dos… con un empujón bastaba para romper todo lo permitido en este mundo.






Era una línea invisible, una delgada hebra de moral y decencia que nos separaba del abismo!! Estaba ahí, vibrando entre nosotros, entre la carne húmeda de mi coño y la cabeza dura y roja de la verga de mi hijo! Un simple movimiento, un gesto de caderas, un impulso de lujuria, y esa hebra se rompería.





Y al romperse, no habría vuelta atrás! No habría perdón... Solo nosotros, dos animales, perdidos en el pecado, cayendo juntos al infierno que habíamos creado con nuestro propio deseo.





- Vas a ser mía…!!!! - dijo, y con un empujón con fuerza me la metió toda.





Sentí que sus testículos también golpearon mis labios vaginales exteriores!!! Un golpe húmedo y final!! Que sellaba nuestro pacto monstruoso, repugnante, despreciable!!!! todo el adjetivo de lo peor que le quieras poner... Estaba profanando el coño de su progenitora, y yo, su progenitora, me estaba dejando profanar, amando cada segundo de esta destrucción sagrada......




CONTINÚA 






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