SOLO ELLAS.../CAP19

  


  CAPÍTULO  19






Tom



En un momento dado ella está quitando unos globos que hay colgados en la pared y estira su brazo para alcanzar la cuerda que los sostiene.





Al hacerlo el camisón sube ligeramente por sus rotundos muslos, ofreciéndome una visión que vuelve a ponerme como un burro.
No sé por qué pero avanzo hasta ella y me abrazo a su cuerpo pegando el mío por detrás!! Inconscientemente, mi mano abarca su grande pecho derecho y lo amasa ligeramente mientras que mi bulto se pega rotundamente contra su culo.





Es una maravilla... de trasero el que tiene mi madre!, La dureza de mi polla no debe pasar en absoluto desapercibida!




 
−   Mamá! – le digo al oído nervioso y excitado intentando besar su cuello.




 
Ella se zafa de mí y me empuja bruscamente para que me separe de inmediato y me mira con cara de susto.
 




−   Tom, por favor! – me recrimina como si todo lo sucedido horas antes hubiera sido realmente pura fantasía.




−   Pero, mamá, yo…





−   No, por favor, no me lo pongas más difícil. Esto no puede seguir así. Vete a cambiarte o llegarás tarde a clase. – añade con su voz de mando de madre y alejada de aquella sugerente y sensual voz de anoche.





 
Noto en sus ojos las lágrimas a punto de brotar sin despegar su vista fija en la empalmada que llevo bajo mis bóxers.
Me giro, totalmente desconcertado dispuesto a ducharme, buscando algo de entendimiento en mi aturdida cabeza.





 
Cuando ya me he cambiado, cojo los libros y  oigo a mamá en la cocina. Me acerco y sin pegarme esta vez, la doy un beso en la mejilla, como hago siempre.





Me sonríe pero muy forzadamente, está tan descolocada como yo. La situación, sin duda, nos supera.
 




−   Adiós, mamá, te quiero! – le digo.




−    Yo también, cariño. – me responde estirando algo más su sonrisa.




 
Me dispongo a salir de casa, justo momento en el que aparece mi preciosa hermana entrando por la puerta.




 
-     Fany! – le digo admirando las curvas de esa diosa que se dibujan a la perfección en un top blanco y unas mallas de color lila. Está para comérsela...!!





 
Ella también me sonríe pero cortada y sigo sin asimilar que anoche me follé ese cuerpazo. Me abrazo a ella y palpo su culo, sobándolo durante unos segundos, pero ella me empuja de la misma forma en que lo hiciera mamá unos minutos antes. Joder, no entiendo nada!



 
−   Qué haces, Tom? – me recrimina.




−    Yo…




−   No crees que ya hemos tenido problemas?? – añade.




−    Sí, pero esto no ha sido culpa nuestra.




−   Tú crees?, Acaso lo ves normal??




−    Normal no, más bien extraordinario. O acaso el polvo que echamos anoche fue normal?! – añado para que no me arrincone como si yo fuera el culpable de todo.




 
Mi hermana silencia durante unos segundos y me mira de arriba abajo, entreteniéndose en mi entrepierna más de lo normal.



 
−  Te gustó o no, hermanita? – le pregunto.




−   Sabes que sí… me encantó, pero no seas cabrón... A veces, no pareces tener fin!!




−   Entonces?? Así se quedó todo?




−   No lo compliques mas hermano... Esto se nos ha ido de las manos.




−    Es verdad, pero…




−  Has visto como está mamá? – me recrimina marchándose a su habitación mientras yo sigo admirando su cuerpo y cómo avanza en andares sensuales sin poder despegar la vista de ese gran culo perfecto embutido en las ceñidas mallas.
 





Definitivamente ha habido un antes y un después desde mi fiesta de cumpleaños. Será que ser mayor de edad conlleva complicarse la vida hasta ese punto?




 
Me paso toda la mañana con la mente en otro sitio, con la intención de serenarme ante tanto agobio.
Es verdad lo que dice mi hermana, todo se nos ha ido de las manos, hasta límites insospechados, pero al fin y al cabo esa era la intención de nuestra madre, que aquello fuera algo especial y realmente lo fue.






Ahora tenemos que borrarlo de nuestra memoria para siempre??!! Yo, francamente no puedo. Aun estoy viendo los cuerpos de mis dos preciosidades, cada vez que cierro los ojos, son dos bellezones más que soñados, a los que me he follado, sí, tanto a mi madre como a mi hermana....





Y algo como esto, no se me podrá olvidar jamá!! No creo que sea fácil borrarlo.





 
En el comedor del instituto, tampoco estoy para nada ni para nadie.
No hago caso de las habituales bromas de mi amigo Rafa, o de las hermosas curvas de algunas de mis compañeras.






Hoy estoy off, ya no jugamos a saber el color de las braguitas de las que van pasando por los pasillos, o como le han crecido las tetas a la rubia buenona. Sólo miro a través del ventanal el movimiento de los árboles con mi mente en otro momento, en otro lugar, junto a mis dos adoradas musas.
 





Por la tarde, me toca entrenamiento, pero tampoco estoy para fiestas y de hecho el entrenador se mosquea conmigo por no hacer ni una canasta.





Me manda a las duchas al tercer despiste, Es entonces cuando aprovecho para ver el entrenamiento de las chicas del vóley en el otro pabellón.





Me fijo en todas las jugadoras, ataviadas con su top de lycra y su nombre a la espalda, sus culitos enfundados en un mini short de la misma tela elástica, pero hay una que destaca enormemente por encima de todas... Es mi hermana Fany.







Ella es la más alta, la que tiene las piernas más torneadas, la que sobresale en el juego y en el culo más perfecto de la cancha. No niego que sus compañeras tienen un polvazo, joder diez o doce mujeres altas y estilizadas de diecinueve, entrenando con esas prendas ceñidas no pasan desapercibidas, pero ella es diferente, especial, única…






No me ha visto, pero yo sigo pensando en que ese cuerpo lo he tenido desnudo debajo y le he penetrado ese hermoso coño que dibujan sus pantaloncitos azules! Creo que soy un depravado al pensar así, pero no lo puedo remediar.




 
−   Vaya polvazo que tiene tu hermana, we!! – es la voz de mi amigo Rafa a mi lado, dándome una palmada en la espalda.




−   Qué mierda? – pregunto aturdido.





−    Sí, hombre, ya sé que no lo puedes reconocer y tu fijas en las otras, pero yo no puedo quitar los ojos del culo de tu hermana Fany... Si fuese la mía me la follaría… - añade.





−   Calla, hijo de puta! – le digo bruscamente dándole un fuerte codazo, dejándole allí plantado y sorprendido  por mi reacción pues otras veces no me ha molestado tanto que me vacile con eso.




 
Decido ir a la biblioteca, así no habrá nadie que me esté torturando con cada cosa que diga.
Necesito reflexionar en silencio por todo lo ocurrido e intentar asimilarlo.






Creo que en el fondo mamá Jeny y Fany están acertadas, que todo esto es una sinrazón, algo inmoral... algo muy sucio, no sé, creo que me he dejado llevar y ellas también y ahora nos vienen los remordimientos.



 
Prefiero esperar hasta última hora en la biblioteca y cuando llego a casa es casi de noche.





.......................................





Al entrar en la cocina veo a Fany y a mi madre que están preparando la cena y hablando pero dejan de hacerlo cuando aparezco por la puerta. Me miran, se miran entre ellas y siguen preparando cosas, intentando disimular. Están serias, sé que están hablando del tema, al fin y al cabo ellas son mujeres y se entienden mejor en esas cosas. Yo sigo hecho un auténtico lío.




 
−    Tom, aliña tú la ensalada – me ordena mamá, como en otras muchas ocasiones.




 
Me fijo en su cara y la sigo notando preocupada, creo que ni ella misma ha valorado lo que ha podido salir de todo esto.






Mi mente sin embargo, no puede evitar seguir fijándose en ella como la hembra excitante que me sigue pareciendo, a pesar de no ir con ropas excesivamente sexys aparentemente, pero a mí me sigue pareciendo deslumbrante y muy atrayente!! Como sea siempre las veo buenas.






En este caso lleva un vestido azul claro de estar por casa, algo gastado.
Le llega por encima de la rodilla, pero al quedarle algo pequeño sus tetas quedan más marcadas, incluso sus pezones.






Luego está Fany, que va con su pijamita de dos piezas, en la que la de arriba es una ajustadísima prenda donde se recalcan sus turgentes pechos y la de abajo, unos pantaloncitos de algodón que dibujan su redondísimo culo a la perfección.
Dios, por qué me haces esto?! – me pregunto a mí mismo.
 





Termino de preparar la ensalada y  me cambio para cenar. No puedo evitar dar un par de meneos a mi polla que se ha puesto medio durs ante la visión de mis dos mujeres  que no sólo me siguen atrayendo, sino que ahora me obsesionan.







Al final me decido por ropa cómoda, pero cuando regreso al salón veo que Fany me observa detenidamente.
No me percato que mi ajustadas mallas de gimnasia dibujan mis muslos y un paquete que sin estar a tope se dibuja bastante, además llevo una camiseta muy ajustada donde se perfilan mis pectorales, no fue a propósito pero parece que a ella le gusta mi indumentaria.







Noto cómo se humedece los labios y el hecho de que me mire así, más su figura con ese pijama tan ceñido, hace que mi bulto cobre vida. Ella sopla, no sé si molesta o excitada cómo lo estoy yo, pero me encanta esa forma de mirarme.






 
Nos sentamos en la mesa y curiosamente nos pasamos casi todo el tiempo en silencio.
Ninguno de los tres nos atrevemos a decir ni palabra. Las chicas se miran, cómplices de haber hablado entre ellas, aunque lo intuya no adivino exactamente lo que ha podido ser.







Supongo que han debatido lo bueno y lo malo de la fiesta, el hecho de haber convertido una clase práctica en algo mucho más fuerte... sobre todo cuando mi madre se dio cuenta de que había follado con su propio hijo!! o cuando nos pilló en la habitación haciendo lo propio entre hermanos, totalmente entregados en un polvo magnífico... y fuera de lo planeado. Algo insensato? Por supuesto que sí.
 




Me dispongo a recoger la mesa, pues es mi tarea de siempre al terminar de cenar, pero es mamá la que me detiene, sujetándome por la muñeca.



 
−   Deja eso para luego, cariño.




−   Qué ocurre mamá??




−   Tenemos que hablar. Ven, sentémonos en el salón..... - dijo Jeny.




 
Las dos chicas se sientan en el sofá y yo lo hago en el sillón que está a un lado. Trago saliva, porque entiendo que nos espera una reprimenda.






Noto a mamá nerviosa, como que no quiere asimilar todo lo ocurrido o no sabe cómo demonios enfocarlo. Tras apretar sus puños y acariciar sus rodillas con inquietud, se decide a hablar.





 
−  Verán hijos, no sé qué les parece todo esto, pero supongo que tenemos que ponerle freno ahora, antes de que sea demasiado tarde..... - Dijo en tono serio mi madre Jeny......




CONTINÚA 


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