MADRE EN LACTANCIA/CAP29
CAPÍTULO 29
Renata
Nunca esperas estar en la situación en la que me encuentro. Porque estas cosas no pasan nunca!! De hecho, estas experiencias son irrealizables… Imposibles de imaginar, como madre e hijo teniendo intimidad era aberrante.
Pero aquí estoy!! con las manos agarradas del barandal de una cuna donde dormía mi hija que no debería ser testiga de esto.
Mi hijo Sam introdujo su pene palpitante hasta el fondo en una embestida, su cuerpo pegado al mío. Tan pronto como lo tuve dentro, sentí cómo los músculos dentro de mi interior se contraían alrededor de todo su miembro venudo, con una erección sumamente durísima!!! mis tejidos calientes adentro apretándolo con fuerza... El cuerpo lo hacia por instinto al placer.
Una sensación sublime y embriagadora recorría sus músculos a lo largo de su pene, sentía cómo palpitaba cuando estaba bien adentro de mí. Mi niño perdió el control en ese instante… era algo mágico.
- Looo… siento… ma…m…á… -intenta decir pero con jadeós. Sus manos viajan por toda mi espalda hasta mi cintura, trazando la línea temblando con las yemas de los dedos. - OOOHHHHH…!!!! MAMÁ…!!! Te siento…!!!! MMM!!!!
Sam se quedó quieto un segundo, con la cabeza apoyada en mi espalda, tratando de recuperar el aliento. Sentía su respiración recorrer toda mi espalda, con la voz rota por el placer, me dijo.
- Ohhh, Mierda mami… mierda…!! es mejor que cualquier sueño…!!! Es muy... caliente, está apretado, es… es..este coño me va a mandar al infierno, y no me importa!! Me quiero morir aquí dentro!!! - Cada palabra salía con gemidos de gozo que estaba sintiendo al penetrarme. - Soy tu esclavo.... tu hijo, tu hombre, todo lo que quieras que sea....
Cuando atraviesas límites que parecían imposibles, entras en territorios vedados, inmorales y obscenos, donde nunca pensaste poner un pie!! Lugares donde los sentimientos se mezclan con deseos torcidos, sucios e impúdicos, dirigidos hacia personas que deberían estar fuera de tu alcance. Es el filo del tabú, lo que no se toca, lo que no se puede ni nombrar, y sin embargo se disfruta con mucha culpa.
Mis piernas temblaban, mis ojos se llenaban de lágrimas de puro placer desgraciadamente. Con la voz rota, llena de un anhelo que nunca antes había sentido, le respondí.
- Aaayyy.... cariño!!! Que has echo???!!!! - dije con mi voz lo mas disimulada posible. No quería que se diera cuenta que tambien gemia, que también gozaba por tener su polla dentro de mi.
Sam, como si mi voz fuera la señal de inicio de partida, empezó a moverse.... No fue lento, no fue tierno. Se retiró casi por completo, dejándome vacía, anhelante, y luego volvió a entrar de golpe...!! con toda la fuerza de su juventud y su lujuria que había sentido desde que le empezaron a llamar la atención las mujeres.
- Así, mami, así! - dijo algo fuerte con la voz perdida de placer, cada palabra era un golpe más profundo. - Lo sientes...??? Lo sientes?? sientes todo mi amor que siento por ti.....
Mis gemidos eran disimulados, apenas un murmullo, pero cargados de un ruido atroz, mezcla de placer. Sentía su verga dura entrando con fuerza, su empuje, todo su deseo desbordado sobre mí.
El cuerpo se rendía, la culpa ardía, y el placer me atravesaba como un castigo delicioso.
- PLAASS…!!! PLAASHH…!!!!
- Ayyy!!! Sí, hijo, sí! Siento todo!! Siento todo tu miembro.... Aaaayyhh!!! - cada ves mis gemidos dejaban de ser disimulados.
Sam se movía con una ferocidad que me partía el alma. Cada embestida era una confesión, cada golpe una blasfemia que nos unía más y más!! Y en medio de esa tormenta, la culpa me atacó, como un fantasma frío que me recordaba lo que éramos, lo que siempre seremos!!! lo que estábamos haciendo. "Es tu hijo", gritaba una voz en mi cabeza. "Es un pecado, una aberración Renata". Pero el placer… el placer que estaba sintiendo al tener el pene de mi hijo en mi vagina era una satisfacción infinita, una sinfonía de dolor y éxtasis que nunca imaginé sentir!!! Desafortunadamente, lo estaba disfrutando con todo mi ser. Me estaba sintiendo más mujer que nunca, mas madre!!! más viva, más deseada. Era la peor de las madres, y la más feliz al mismo tiempo.
- Aaahh, Dios, perdónanos! Aaahhhgg!!! Maldita sea, esto está mal, tan mal!!! - gemí, pero mis palabras eran una mentira, una contradicción que mi cuerpo desmentía con cada movimiento, no pares, carajo, no pares!!! Lo pensaba pero no lo decia!! Siento que me quemo, que me derrito! Este aparato reproductor es mi desgracia.....
Sam escuchó mis palabras, y en lugar de asustarse, se excitó más. Agarró mi pelo, tirando de mi cabeza hacia atrás, y su voz fue un rugido en mi oído.
- Sí, ma! sí...!! Sientelo.... Mamá!!! eres tan hermosa.... - Decia con mucha pasión y amor.
Me rindí. Me rindí a él, a su deseo, al mío, al infierno que habíamos encendido. Con la voz rota, llena de lágrimas y lujuria, le di lo que quería.
Sam
La blancura resplandeciente de su cuerpo perfecto era un golpe de infarto, como si estuviera bañada en luz, tan blanca que parecía imposible. Sus caderas bastante anchas dibujaban un corazón enorme, y la redondez inmensa de sus nalgotas se ofrecía para mí... yo estaba dentro de ella. Cada Segundo me aceleraba el corazón.
Mi verga latía y mas mi glande, yo sentía que el mundo entero se reducía a esta cueva rosa, a este coño no autorizado para mi.
De puberto y adolescente cargaba en mi mente imágenes imposibles, visiones que me llevaban a territorios prohibidos. Fantaseaba con lo que nunca debía tocar, con lo que estaba marcado como incesto. Cada masturbación era una blasfemia en secreto, pero ninguna de esas visiones se comparaba con la intensidad brutal de lo vivido en carne propia, cuando deja de ser imaginación y se vuelve realidad.
Sus inmensos pechos enterrados en el barandal de la cuna. Su culo entregado a mi!! Sus piernas entreabiertas. Su espalda arqueada, es como si supiera exactamente cómo excitar a un hombre, es como si ella fuera consciente de la adrenalina que me produce!! Del bombeo de sangre que se me acumula en mi sexo estando dentro de su bella y riquísima vagina!! La cantidad de espermatozoides que se están generando en mis testículos era descomunal.
- Por… favor… Ooogghhh!!!! No… hijo…!! - Los susurros de su boca son tan sensuales como la forma gloriosa en que su culo enorme tiembla delante de mí. Con mi mano derecha distribuyo agarrando toda su nalgota derecha, apretándola y masajeándola, sintiendo la carne blanda y pesada ceder bajo mis dedos, un territorio que solo me pertenece a mí en este momento.
Mi verga sintió sus labios vaginales cómo escurrían y apretaban, un anillo de fuego y humedad que me robaba toda mi alma! Cada vez que me retiraba un poco, sentía cómo me jalaba, cómo me pedía que volviera, y cada vez que entraba, sentía cómo me ahogaba en su calor... SU COÑO NO PARABA DE LLORAR, ESTABA MUY HUMEDO.
- Renata... Aaahhhgg!!! tuu... coño me da mucho placer....!!!
Dominado por la excitación, mi pene entraba demasiado palpitante hasta el fondo, cuando ya estaba adentro, sentía cómo los músculos dentro de ella se contraían alrededor de mi erección, los tejidos calientes de su vestíbulo vaginal apretaban con fuerza.
- Hhuummmnn...!!! - No logro distinguir si el jadeo de mi madre se trata de un rechazo o una aceptación a mis acciones. Pero me ponia mas puto cachondo.
De su hendidura rosada y bien penetrada brotan flujos, producto de su excitación. Mi empalmada polla se hinchaba cada vez más… Podía ver desde arriba, la saqué y me aproximé sólo un poco, lo suficiente para que mi glande pueda respirar el fuerte olor a hembra en brama cuya abertura permanece dilatándose sola gracias a la lujuria que sintió con mis penetraciones.
Me quedé ahí, con la cabeza de mi verga a punto de volver a entrar, observando ese espectáculo. Era arte, era pecado, era mi culpa. Con la voz ronca, llena de poder, le dije.
- Mírala, Renata. Mírala cómo telate, cómo te se abre para mí... Está pidiendo a gritos que vuelva!!! -
Ella movió sus caderas hacia atrás muy mínimo, buscando mi miembro, una yegua en celo buscando a su semental. O eso percibí de lo cachondo que estaba.
Mi madre sigue con su cabeza apoyada en la cuna, con los ojos entré cerrados y su boquita semiabierta cuando guío el glande de mi pene hasta la carnosa grieta que tiene entre las piernas y la empiezo a acariciar con mi glande.
- Ohhh!! mamá.... - farfullo al percibir el calor de su chocho hambriento de de mi. - Uuuuffff...!!!!
Sentir el palpitar de esa intimidad despierta, era como tocar lo celestial!!! Un hormigueo me recorría en las piernas, escapándose como corriente. Los lamentos ardientes se hacían evidentes cuando mi verga buscaba abrir de nuevo paso en esa vagina majestuosa. Por un instante pensé que en la primer metida mi madre se enojaría y gritaría, pero el exceso era mas!!! hasta sus caderas se echaron hacia atrás y mi glande rompió las compuertas húmedas otra ves... introduciéndose entre los pliegues como quien atraviesa un umbral no permitido.
- Aaaahh...!!!!! - los dos gemimos. Yo, por sentir de nuevo cómo ese coño estrecho apretaba con fuerza mi pene, y ella, dolorida, reaccionando ante la invasión gruesa que se abría paso dentro de su cavidad.
- Qué… gruesa....!!! Cada ves la siento mas gruesa, Sam!!! - lloriqueaba, abriendo sus piernas un poco más,
No puedo creer lo que sucede, no puedo entender que todo haya dado un giro de 180 grados!!! No puedo creer lo que estoy viviendo, mi mamá esté prácticamente de perrito y se la estoy metiendo a pelo.... Mi pene cada ves se hace mas gordo dentro de ella, toda la sangre de mi cuerpo se iba a mi aparato.
- Siii...!!!! Te amo… mamá… te amooo…!!!
- Uufff…!!! estoy mojadisima! - Decía confirmando lo que sentia. - Ya no empujes… hijo… ya noo...!!!
Escuchando sus palabras, "diciendo hijo y que pare", mientras su cuerpo responde diferente, lo que me despierta. El morbo de saber que estoy cogiendo a mi propia madre despierta mis instintos más retorcidos y me obliga a avanzar un poco más, haciendo justo lo que su cuerpo me pide!! empuja y empuja mientras su vagina empieza a llorar más.
La agarraba del cabello y empecé con movimientos mas fuertes.
- Aaay que grande la sientooo…!!! - chilla.
- Y toda es tuya… mami!! - le respondo, soltando su cabello y posando mis manos sobre sus nalgas gordas, las cuales aprieto muy fuerte hasta hacerla gritar de dolor y de placer. Dando 3 nalgadas seguidas y fuertes.
- PlASSHHH!!! PLASH....!!!! PLASSHH!!!! - Que esas cachetadas si sonaron en todo el departamento y esta ves gimió mas fuerte.
- AAhhhhggg!!!! chamaco...!!!!!!
Cierro los ojos, aprieto sus nalgas, y una sensación enfermiza me recorre por dentro. Todo aquello que alguna vez simbolizó protección, origen y refugio cuando fui creado. Ahora es mi dura vergota la que esta bien clavada en toda su intimidad sagrada de madre, profanada con perversión!! Yo la atravieso con la furia de toda mi hombría.
- Aaay!!! Dios... perdónanos.... - dice gimiendo. - Me vas a partir… Ooohhh…!!! chamaco del demonioo....!!!!
Mis venas empiezan a hincharse mucho mas dentro de sus paredes vaginales, mientras ella, con sus músculos interiores, engulle vorazmente mi grueso reproductor masculino, la cual continúa invadiéndola, dilatándola, mientras ella palpita sobre mí.
- Me mataaaaassssss, CABRON!!!! - dice mordiendo sus mismos dientes para no gritar y despertar a mi hermana mientras duerme en la cuna.
Estaba seguro de que ella estaba sintiendo el mismo placer. Lo veía en sus ojos, en la forma en que evitaba sostener la mirada durante demasiado tiempo, en cada gesto involuntario que traicionaba la tormenta que llevaba dentro. Sus expresiones cambiaban constantemente, atrapadas entre emociones opuestas, como si estuviera librando una batalla contra sí misma. Y aquella contradicción resultaba mucho más intensa que cualquier palabra que pudiera pronunciar.
Los gemidos se mezclaban con dolor y fogosidad, mientras la cavidad ardiente absorbía con paciencia toda mi energía y ser!!! Entre lloros y palabras ininteligibles, su cuerpo caliente se ofrecía. Mi glande percibía con agonía la rugosidad interna, cada pliegue abrasador me quemaba, me cosquilleaba, me electrificaba hasta los putos testículos. Era exceso puro, un choque brutal entre placer y maldición.
- Puta madre… qué ricooo…!!! - bufaba como un toro en celo, enterrando centímetro a centímetro mi gorda erección.
Su cuerpo delante de mí temblaba, abierto como frontera prohibida, y cada empuje era un golpe a que me iba ir al infierno, un precio que estaba dispuesto a pagar.
- Aaahhhhgggg!!!!! Aaahhh!!!! palpita… dentro de mí… cada ves palpita mas… hijo, no me digas que estas a punto.... de venirte....????
Tiene toda la razon mi miembro se hinchaba cada ves mas estando dentro de su coño. Sus gemidos y palabras me provocan una sensación de intransigencia que finalmente me obliga a ensartársela mas... mis huevos chocan contra su pubis.
- Aaaahhh! - Esta ves no se aguanto y grita jadeando. - Nooo... no te vengas dentro de mi.....!!! Uuuuoohhhh!!!!
- PLAASSHHH…!!! PLAASHH…!!!! PLAASH!!!!
- Te estoy cogiendo a pelo Aaaahhhhhggggghh…!!! - le digo a mi madre, con mi corazón palpitando muy fuerte, sabiendo que hemos traspasado la barrera maternal. - La sientes… la sienteesss?? Yo te he metido toda mi verga en tu preciosa vaginaaaa!! Ohhhh dios mio!!! ya no aguanto.....!!!!
Mis manos fueron directo a sus caderas hacia enfrente como si la abrazara para que no se escapara, subiendo por la cintura hasta acariciar todo el contorno hasta llegar a sus enormes tetotas lactantes. No podía creer lo grandes que se sentían, colgadas y pesadas en posición de perrito, rebotando con cada embestida, hasta que dejaron de apoyarse en el barandal.
Siempre había sabido que eran gigantes, pero verlas así, balanceándose con los vaivenes, era un espectáculo brutal que ponía mi polla más rígida!! La fina tira de tela unía los dos enormes pechos por delante, empapada por la leche que se filtraba de sus pezones en la blusa.
Las dos tiras que salían de la camisa subían tensas hasta los hombros, atadas como cables de puente, doblándose bajo el peso descomunal que sostenían, ya me imaginaba como se vería desde abajo queriendo explotar de frente de los botones. Respiré hondo, el corazón latiendo con fuerza, mientras contemplaba y devoraba todo ese cuerpo seductor, exceso de puro gozadera.
- Nooo.... no lo hagas..... Aaaahhhhhhggggg!!! Aaahhhh!!!! sacalo......!!!!
- Ooohhhh… madre…!!!! - me estremezco. - Es....toy a punto....!!! - Desde atrás subía y apretaba esas enormes chichotas que siempre había deseado y amado. Sentía cómo mis manos se volvían húmedas, empapadas en el exceso, como si la carne misma se desbordara.
El tacto con su leche materna mientras se movian era sublime, la entrega absoluta, cada apretón era un golpe de amor.
- PLAASSHHH…!!! PLAASHH…!!!! PLAASH!!!!
Una y otra vez!!! Cada embestida la golpeaba contra la cuna, cada movimiento me robaba el aliento.
- Aaayy, hijo por el amor de dios no te atrevas a venirte dentro de mi coñooo....!!!! - Ella misma ejercía presión con sus manos sobre las mías, y aquel gesto provocaba que siguiera brotando más leche de sus pechos.
- Estoy a punto de dejarte bien rellena, de vaciar toda la energía que tengo guardada..... durante años… muy rellena!! Aaauuuhh!!!! Aauhhh!!! - gimo algo fuerte, sabiendo el pecado que estaba cometiendo.
Entonces sentí cómo la cavidad palpitaba sobre la totalidad de mi pene cuando dije eso, devorándolo con mas fuerza, como si fuera un monstruo marino tragando a su presa.
- Aaaahhhhhhgggg!!!! calla!!! calla.... vas a despertar a tu hermana..... Ooouuuhhhhghggg!!!!!! - decía viéndome de lado. se veía tan sexy en cualquier posición que estuviera.
Cuando menos siento, es ella misma quien empieza a moverse en círculos lentos, demasiado lentos o disimulados, teniendo mi fierro en su interior, abrazándolo, frotándolo, acariciándolo. Es un baile interno, un movimiento de posesión que me vuelve loco, que me hace sentir que soy suyo y ella mía!!! que su cuerpo me reclama desde adentro...
Y así, apretada como la tengo dentro de sí, en una embestida pienso sacar por completo mi rabo. Mi madre tratando de empujarme con sus nalgas para que me saliera y no me corra dentro de ella, pero al segundo que yo la saco por completo ella vuelve echar sus nalgotas hacia atrás por simple movimiento con otra intención... mi miembro termina clavada una vez más en su hermosa y encantadora panocha... un golpe seco y húmedo que nos hace gemir a los dos.
- PLAASS…!!! PLAASHH…!!!! -
Los dos gemimos por la rudeza de la penetración!!! Desentierro mi falo de su vagina, y esta vez, cuando mi glande es lo único que dejo dentro, empujo con fuerza y se la vuelto a zambutir mis huevos golpearon su vientre yo creo si no estuviera asi de caliente sentiría el dolor de los golpes que hacían.
- AAAAAHHHHH NOOOOOO!!!! - chilla mi madre.
Extraigo mi verga, dejando apenas el glande dentro, y luego la entierro de nuevo con impetuosidad. Cada embestida era mi forma de entregarle todo lo que había guardado durante años, un amor brutal, un exceso que se volvía mágico. El momento era único, imposible de olvidar!! lo prohibido se abría para mi, lo sagrado era profanado. Tal vez era pecado, pero la sensación era tan feroz que no había palabras suficientes para expresarla. La culpa latía junto al placer, como dos fuerzas que se devoraban mutuamente.
Mis penetraciones se volvían más rápidas y duras, sin sacarla por completo, apenas salía la mitad y regresaba al mismo lugar!! La abrazaba con fuerza, como si no quisiera separarme de ella, nunca.
- Noo eyacúles... dentro, amor, por favor...!!!! Nooo!!!! - decía siguiendo los movimientos de las penetraciones. - Sacalo.... o te vas arrepentir el resto de tu vidaa..... Aaahhhh!!!! - grito, jadeando.
CONTINÚA











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