UNA VECINA CON SECRETOS/CAP12

 

 

 CAPÍTULO  12









El viernes se levantó a la vez que su marido y salieron juntos de casa. Ella iba enardecida por dentro, la lujuria le corría por las venas ante la idea de un nuevo encuentro con su jefe viejo. Ilusionada por liarse con un tipo gordo y peludo, resultaba patético en una mujer tan elegante como ella, era consciente de ello, pero las sensaciones resultaban irrefrenables.







Por fuera no parecía tan enfervorizada cuando estaba con Guzman y parecía más abstraída, más fría con él, incluso su marido se lo había hecho saber y ella le había mentido con la excusa de que estaba agobiada por el trabajo de la llantera.







Llevaba una minifalda de volantes negra con lunares blancos y una blusa a juego, sin mangas, abotonada con corchetes en la parte delantera, calzaba zapatos de tacón y se había echado un poco de gel en el cabello repeinándoselo hacia atrás.






-  Anímate, cielo. – le dijo a su marido al despedirse.






Fue la primera en llegar al taller. Soltó el bolso en la oficina, encendió el ordenador y se dirigió hacia el retrete donde su jefe solía cambiarse. Aquella pequeña estancia de luz tenue estaba impregnada de un olor varonil. Vio la percha donde había estado sujeta mientras le perforaba su coñito con fuertes embestidas mientras temblaban sus enormes pechos.







Oliéndolo profundamente para captar su esencia a macho. Merodeó por el pequeño espacio durante unos minutos hasta que oyó la puerta del taller, abrirse y cerrarse.







Quería incitarle, Ella se colocó de espaldas a la puerta y al momento apareció el jefe. Anastasia se volvió hacia él con una boba sonrisa en los labios... Llevaba la camisa ya desabrochada.





-   Buenos días, Jefe.




-   Qué haces aquí??




-    Necesitaba hacer pis.




-    Quieres mear??




-    Sí, es que la cafetería está todavía cerrada.




-   Hazlo, no te preocupes.




-   Gracias, don ignacio.





Dio unos pasos hacia la taza. Le miró de reojo. La observaba plantado bajo el arco de la puerta.






Se había despojado de la camisa y estaba desabrochándose el cinturón. En el taller hacía un calor horrible a esas horas y su torso peludo ya brillaba por el sudor.






Se levantó la faldita por detrás y se bajó las bragas, echando el culo hacia atrás y flexionando las piernas, sin llegar a apoyar los grandes muslos en los bordes de la taza.






Don Ignacio continuaba embelesado, sin apenas parpadear, Se quitó los pantalones y se quedó sólo con un slip blanco muy ajustado a su cuerpo, con la delantera abultada.






Un chorro de pis de poca potencia le brotó del coño cayendo hacia el fondo de la taza. Don Ignacio se metió una mano dentro del slip, acariciándose, dando pasitos hacia ella, pendiente de cómo meaba ante él.






Anastasia le miraba a los ojos, curvada ligeramente hacia delante mientras meaba delante de su jefe. El chorro fue cortándose, dando paso a un incesante goteo, justo cuando don Miguel se detenía delante de ella y le acariciaba la cara.






-  Qué cachondo me pones, Anastasia... - Sacó la lengua y la pasó por encima de sus labios.






Anastasia trató de corresponderle irguiéndose con las bragas bajadas y sujetándose la falda en la cintura con los antebrazos






- Qué buena estás… - La rodeó con los brazos, manoseándole el enorme culazo, hurgándole en el chocho mojado con sus dedos gordos.






Anastasia también le abrazó, metiéndole las manitas dentro del slip para acariciarle lsu espalda y trasero, tratando de rozar la vagina contra el bulto!! Se besaban intensamente a mordiscones, manoseándose y rozándose.






- Sácate las tetas.... - El viejo dio un paso atrás y mientras él se ocupaba de bajarse el slip, Anastasia se desabotonó la blusa abriéndosela hacia los lados para descubrir sus tetas acampanadas - Quítate las bragas también mujer.







El viejo esperaba acariciándose despacio su palote erecto, viendo embelesado cómo aquella mujer tan impresionante acataba sus órdenes.






Anastasia se quitó la blusa y la lanzó sobre un banco! Sus hermosas y espectaculares tetazas sufrían ligeros vaivenes ante el súbito movimiento de sus brazos. Se bajó la cremallera lateral de la falda y la dejó caer hasta los tobillos, después se bajó las bragas y se quedaron los dos desnudos.







Un cuerpo de un señor viejo y un cuerpo delicado de finas y suaves, grandes, curvas, de un tono apiñonado, en contraste con el tono tostado del viejo.





-    Chúpamela, vamos, chúpame la polla, jodida golfa… - decía viéndola con deseo.






Anastasia se arrodilló ante él, le sujetó el rabo de hierro con la manita izquierda y se la metió en la boca a modo de puro, saboreando su capullo dentro de la boca con la lengua.






El viejo le plantó las manazas encima de su cabeza y comenzó a contraer las nalgas para follarle la boca.






La frente rozaba su barriga. El vello denso que rodeaba la verga le cosquilleaba la nariz. Los huevos gordos se aplastaban contra su barbilla. Utilizaba la manita derecha para acariciarle el muslo de la pierna, desde la cintura casi hasta el tobillo.






-     Así… Así… Ummmm…!!!! Qué bien lo haces, Anastasia… Ohhh…!!!! Ooohhh…!!! Qué mamada… Ohhh…!!!!






A veces apartaba la cara y le sacudía la pollita sobre la lengua, mirándole con los ojitos sumisos, con sus manazas revolviéndole el cabello engominado.













Las tetas blandas se mecían con los movimientos del tórax y le arañaban la pierna con los pezones duros. Estaba muy entregada a la mamada.






Don Ignacio vio que a veces retiraba la mano del muslo de su pierna para darse una pasada por el chocho, como si el placer la quemara, pero enseguida volvía a acariciarle la pierna!!






Se la chupaba despacio y sosegadamente, ensalivando todo el tronco, con algunas babas colgándole de la barbilla! También su manita se impregnaba de sudor al acariciarle el muslo y de los huevos le goteaba saliva que resbalaba desde el tronco de la gorda polla.






Apartó la cara, le pegó la verguita al estomago y acercó los labios a sus huevos gordos y blandos, mojados por la saliva, besándolos acariciadoramente por todos lados.













-      Ayyy....!!!! Ahhhhg... cabrona, qué gusto…!!! - decía mirando hacia arriba, con los ojos entornados, con las manazas sobre sus cabellos rubios - Qué bien lo haces, qué buena eres… Ooohhhh….! Ohhhggg…!!!







Le dio un par de pasadas con la lengua fuera a los huevos y se levantó estampándole besos por la zona del ombligo, irguiéndose poco a poco mientras ascendía con la lengua hacia los pelos del pecho, rozando sus obesas tetas blandas, por la panza.
Le lamió el pecho sudorosas rodeadas de un denso vello rizado, envuelta en su mirada sumisa, hasta que se irguió del todo.







-  Venga, don Ignición, colóquese así, curvado sobre la cisterna.






-    Sí, mujer, sí, lo que tú quieras… tu mandas....





El viejo se colocó ante la taza y curvó todo su cuerpo apoyando las manos en la cisterna, con su enorme panza colgándole hacia abajo y la verga empinada, pegada al bajo vientre. Anastasia se arrodilló tras él. Tenía ante sí su trasero gordo.





Los huevos le colgaban entre las robustas piernas. Le plantó las manitas en la cara exterior de los muslos y empezó a besarle el culo por las nalgas, pequeños besitos, probando el amargor del sudor, percibiendo todo su sabor.














- Ayyyy....... ahhhggg!! Aaayy!!  Hija puta, que me haces.....!! cómo me pones – suspiró bajando una mano para sacudirse la verga mientras le besaba el culo.







Sacó la lengua y la deslizó por toda la raja, tres veces, desde casi los cojones hasta la rabadilla, después elevó sus manitas, acariciándole las nalgas primero, acercando la nariz para olerle, hasta que le abrió la raja con ambas manos y descubrió su orificio. Insertó la cara en la raja, primero estampándole un profundo beso y después acariciándole el ano con la punta de la lengua.





-    Aaaahhhggg…!! Aaaaahhhhhh....!! caa....bro...naa....' - jadeaba machacándosela muy fuerte, con sus huevos danzando entre sus piernas.





Trató de abrirle más la raja para intentar meterle la punta de la lengua en el ano. El viejo muy relajó con lo que estaba sintiendo en el orificio anal, Anastasia pudo meterle la punta, saborear su interior, agitarla, con la nariz apoyada, primero tratando de meterle la lengua todo lo más profundo posible y después dándole pasadas por encima.... Le dejó todo el culo baboseado y metió la cabeza entre sus muslos para volver a lamerle los huevos por detrás, con la frente pegada al culo.






-   Aaayy…..!!! Ayy…!! Noooo puedo… Aaaggghhh…!! Para..... pa....ra.....!!! - decía pero no la quitaba el viejo morboso.






Ella le metió el brazo derecho entre las piernas y le agarró la polla bajándosela, ocupándose de ordeñársela aligeradamente mientras le lamía los cojones. Don Ignacio se aferró con ambas manos a los cantos de la cisterna, jadeando como un perro ante los tirones que sufría su verga....







La polla comenzó a escupir leche en el interior de la taza. Anastasia continuó ordeñándola, ahora fijándose en cómo eyaculaba, con babas uniendo sus labios con los huevos! Tras dos gruesos escupitajos de semen, comenzó a echar gotas sueltas.






Ella dejó de sacudírsela y se la acariciaba hacia abajo muy despacio... Le oía lanzar suspiros de relajación... Irguió la cabeza y le dio un beso en el ano, volviendo a meter la cabeza entre las piernas, le mantenía la verga hacia abajo, apuntando al interior de la taza.







Ella se la sostuvo hacia abajo para sacarle toda la leche que tenia en sus huevos colgados de viejo, dentro de la taza, como una manguera, con la frente pegada a su trasero, pendiente del chorro blanco, iba perdiendo potencia hasta convertirse de nuevo en un goteo....






Cuando cayeron las últimas gotas, se la sacudió como si fuera una campanilla, llegando a salpicarse esas obesas tetas desnudas con algunas gotitas de semen.






-    Me da un trozo de papel, don Ignacio? Para limpiarle.... Patrón. - El viejo se mantenía curvado sobre la cisterna y ella arrodillada bajo su trasero. Le entregó un trozo de papel higiénico y le limpió el capullo, después le soltó la verga y le limpió el culo, pasándole el trozo de papel un par de veces por el fondo de la raja.







-    Madre mía... Anastasia, que me haz echo.... si alguien se entera de esto dirá que soy un maricon.... me has dejado sin fuerzas.... ni se te ocurra decir ni carajo de esto.






Ella se apartó levantándose y don Ignacio bajó la pierna irguiéndose y volviéndose para mirarla. Vio algunas gotas de semen por sus pechos. Anastasia consultó la hora.







-  Jaja! No se preocupe, eso es muy rico pero no todos los hombres lo aceptan.  Será mejor que nos vistamos, patrón, seguro que hay gente esperando fuera.




-    Sin comentarios Anastasia.... Y claro, vamos a vestirnos.






Tuvieron una mañana muy ajetreada, ella en la oficina con papeleo, visitas y llamadas y don Ignacio en el taller con numerosos clientes.







Consiguió olvidarse por un rato de sus tentaciones sexuales. Habló con su marido dos veces por teléfono, aunque no le hizo mucho caso y Guzmán volvió a insistir en que la notaba muy agobiada!! Salieron discutiendo, atosigada por su insistencia.






A las dos en punto vio que don Ignacio cerraba el taller. Ella se encontraba sentada ante la mesa de la oficina. Le vio dirigirse hacia el wc y a los cinco minutos apareció de nuevo cambiado, abrochándose la camisa. Cuando se acercaba hacia la oficina, Anastasia se levantó precipitadamente y se dirigió hacia la percha donde tenía colgado el bolso. Fingió que rebuscaba dentro, como disponiéndose para marcharse...







Ella oyó entrar y dar unos pasos hacia ella, hasta que la rodeó por la cintura, aplastando la panza contra su espalda, lamiéndola por el cuello. Anastasia apoyó la cabeza sobre su hombro dejándose avasallar. Le sobó esas chichotas tan gordas y obscenas que todo cliente que entraba se perdía en sus escotes, por encima de la blusa.







-    Qué cachondo me pones, putita... - Anastasia se removió para sentirle, acompañando con sus manos los manoseos por los pechos - Quiero follarte... No dejo de pensar en tu chochito.... Ven conmigo!! - La condujo hasta la mesa y la forzó a curvarse sobre la superficie, - Bájate las braguitas....





Anastasia se levantó la falda y se bajó las braguitas hasta dejarlas enrolladas en las rodillas, mostrando de golpe su precioso y grandísimo culote blanco!! Era un par de nalgas, gordas, abiertas como altar, brillando bajo la luz... La tela apenas contenía, las caderas anchas tensándose, las piernas gruesas abiertas como un arco!! El espectáculo era brutal, las tetotas pesadas totalmente aplastadas en la mesa, se ofrecía por completo, el jefe ya sentía su miembro dura, sabiendo que ese gesto era una invitación descarada para hacerla suya......






CONTINÚA.







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