MADRE EN LACTANCIA/CAP30

 


 CAPÍTULO  30






Sam




La abrazaba con fuerza, sus uñas clavadas en el barandal, sus pesadas mamas aplastadas contra mis brazos. Mis labios recorrían su hombro y cuello desde atrás, mientras su ardiente coño se contraía contra mi verga endurecida. Sentí cómo mis bolas empezaban a disparar esperma, disparos inmensos que se derramaban en todo su interior caldoso y agitado.







- Siiii… Aaaahhh!!! Siiii!!! Eres mía… solo mía…!! Eres mi madre.... por derecho me perteneces....!! - rugía, mientras eyaculaba con furia, reclamando la carne como territorio mío, como derecho, como exceso absoluto. Cada descarga era un blasfemia descarada, cada gemido una condena al infierno..... - Te amo.... todita... Aaahhh!!!! Auuhh!!! no solo esas tetas enormes ma..... toda tu, te amo...!!!!!








Ella misma apretaba mis manos con las suyas, y el desborde brotaba con más fuerza de sus gordisimas ubres lecheras. La carne se tensaba, la humedad se escapaba, y cada presión me hacia disfrutar mas! El cuerpo vibraba como santuario profanado,












- Oooohhhh…!!! Mmmmmggg!!! Hijo…!! Estas... inundado de semen el útero de tu madre! Pero… qué has hecho, chamaco del demonio…!!!! Mmmmggghhh!!!! - decía con gemidos, su voz era una mezcla de asombro, pánico y un placer tan profundo que parecía dolor.







Sus palabras me embrutecen. Estoy sudorosísimo, sin dejarla de abrazar!! Mi cuerpo se queda pegado al suyo, temblando, sintiendo cómo mi corazón golpea mi pecho!! La realidad de lo que hemos hecho golpea con la fuerza de un tren, y me quedó helado, con mi verga todavía dentro de ella, sintiendo como empieza a gotear el semen que le deje, goteando el último vestigio de mi deseo.





- Arggggghhh!!!!! - gruño mientras me derramo dentro de ella…






Sentía que sus piernas también temblaban. Había algo frágil en su postura, como si todo el peso de la situación hubiera caído sobre ella de golpe! la intensidad del momento parecían desbordarnos a ambos, dejándonos atrapados en un silencio cargado de emociones contradictorias. Cada segundo que pasaba hacía más evidente la magnitud de lo ocurrido y las consecuencias que tendríamos que afrontar.














- Ufff… por Dios! - Medio gritó, con los ojos ardiendo de deseo.
Yo miré su mirada y vi el amor, el cariño, la entrega absoluta, el amor de una madre por su hijo. Ambos sentíamos cómo mi semen se deslizaba en todo su interior, recorriendo mi verga y hasta mis testículos, un torrente imposible de detener.








mi madre gritaba cuando la enorme cabeza de mi pene... le abre los labios vaginales y la sigue penetrando por completo!!! Es como una barra de hierro, con una cabeza esponjosa y un grosor impresionante de lo caliente que estaba mi miembro mientras me venia, y la abría como ningún hombre ni objeto lo había hecho antes..... Sus gritos se intensifican mientras se la hundo rápida y firmemente en su útero, siempre hacia adelante!!! Los barandales de la cuna se desgarran al arañarlas, todo su cuerpo convulsiona como si estuviera en llamas y, en efecto, su mente y su cuerpo son consumidos por una placentera conflagración mientras comete incesto conmigo, su propio hijo.








- Wow…!! mama, te amo! Fue mejor que mis sueños…!! - jadeaba, con la voz quebrada, como si se me fuera el aire.
La abracé con más fuerza, como si pudiera fusionarme con ella, como si pudiera borrar la línea que nos separaba. Con la voz rota por la emoción, le dije cerca de su oído. - Soy el hijo mas feliz....!!












- Aaayy.... Dios mío, Sam... fue increíble. Fue... - susurró, llevándose una mano al rostro. - No... no sé, cómo hemos llegado hasta este punto...... - Su voz temblaba. Había alivio, miedo, vergüenza y tristeza mezclados en una sola expresión imposible de descifrar.
- Esto no debía ocurrir. Nunca!!! Hay cosas que existen por una razón, límites que no deberían cruzarse... - decía con mucha felicidad pero totalmente destrozada







- No hay sueño que se compare a esto..... No hay fantasía que se iguale a lo que acabamos de hacer!! Eres mi todo, mami!! Eres mi principio y mi fin. Y te amo. Te amo con toda mi alma, con todo mi ser!!







- Yaaa….!! Sácalooooo…..!!! - decía mi madre, viéndome de lado mientras mi pene estaba aún en su coño y ella apoyada en la cuna. Seguía manoseando sus enormes chichotas lecheras, los pezones los tenía muy duros, goteando leche materna.
Sus palabras eran una orden, una súplica, y mi cuerpo, que aún temblaba del éxtasis.....







Con la voz llena de un deseo que no se apagaba mientras seguia disfrutando las pulsaciones de sus muros vaginales acariciar mi verga, le dije.
- Gracias mami!! Pff....!!! Estas bien llena de mí..... Eres una obra de arte, Renata!!!






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El sudor corre a raudales por el cuerpo del joven hijo mientras folla a su madre; guarda un silencio casi inquietante mientras mil noches de fantasía se convierten en realidad... y domina a su madre con su grande verga. sus manos manoseando sus abundantes y pesadas tetas lactantes.
Él ignora el orgasmo de Renata, aunque aprecia el fuego líquido de la crema vaginal, que le proporciona la lubricación suficiente para evitar destrozar a su madre.







Renata también callo por un momento. La tensión entre ambos parecía ocupar cada rincón de la habitación. Había cansancio, culpa y una sensación de vértigo moral que resultaba imposible ignorar.







El pecado del incesto ha sido consumado. La madre está temblando mientras está agarrada y recargada en la cuna. La verga de su hijo, está temblando dentro de ella como una delincuente infractora que acaba de derribar sus valores más íntimos en una relación filial. Y asi convierte la moral en polvo.....







El exceso era abismal! placer y culpa mezclados en un mismo terreno. Apenas habían durado cinco minutos las atrocidades de sus actos, toda la habitación apestaba a sexo,
la mente ardía con la certeza de haber cruzado un límite que no admite regreso.







Sam sintió que su cuerpo temblaba de pies a cabeza con la intensidad de su atroz orgasmo.... Inundó la vagina con su semen, y sintió como si estuviera vertiendo su alma en ella mientras se descargaba. La sensación era como nada que hubiera experimentado antes, y mejor que cualquier cosa que hubiera fantaseado o soñado.
La intensidad de la sensación de ser agarrado por el humeante canal de parto de su madre, el mismo canal que lo había dado a luz dieciocho años antes, había sido demasiado para él en su estado de sobreesfuerzo, pero sabía que quería estar dentro de ella de siempre...








El contraste resultaba insoportable. Emociones opuestas chocaban entre sí con una violencia devastadora, dejando tras de sí una sensación de vértigo moral difícil de describir. Apenas habían transcurrido unos minutos, pero el peso de lo ocurrido parecía haberse acumulado durante años.
La mente ardía bajo una certeza imposible de ignorar, habían cruzado una frontera que jamás debió ser puesta a prueba. Ya no se trataba de justificar, explicar o comprender. Había decisiones que alteraban para siempre la forma en que una persona se veía








Las emociones de Renata la golpeaban una tras otra, sin darle tiempo para recuperarse. Culpa, miedo, incredulidad, vergüenza. Era como si una tormenta hubiera estallado dentro de ella y ninguna parte de su mente pudiera ponerse a salvo. despues de que se viniera su hijo en ella, se quedaron quietos casi 2 minutos... sintiendo todo el placer que habían generado con tremenda fornicacion.







- Ya te dijeee... Aléjate un poco...!!!! Sacalooo....!! - medio grito la madre Renata con evidente nerviosismo. - No escuchas....?!?!
Movió las piernas intentando acomodarse, pero su jeans y braga estaba a la altura de las rodillas, limitaba sus movimientos. La incomodidad física se mezclaba con el peso emocional de la situación, dificultándole incluso encontrar las palabras adecuadas.








Sus manos se aferraron con fuerza a la cuna. No porque buscaran apoyo físico, sino porque necesitaba sujetarse a algo que aún pareciera real. La sensación de haber cruzado una frontera imposible de justificar se clavaba en su conciencia con una intensidad escalofriante.








indicándole que hiciera lo que Jamás le había dicho. Él se separó de su madre y se retiró lentamente, deseando que su pene adolescente pudiera quedarse dentro de ella para toda su maldita vida.








La vulva, los muslos y las piernas de su madre estaban escurriendo de semen y sus propios fluidos transparentes. Había de todo, y el charco debajo de ella en el pisó seguía creciendo y extendiéndose.
La habían inundado con cuatro grandes cargas de semen adolescente. Además del desastre sobre y alrededor de su monte de Venus, gotas perladas de esa sustancia rezumaban continuamente de su coño desbordante.







- Como te atreves en venirte dentro de tu propia madre..... Te das cuenta del riesgo.....?? - decía Renata mientras se enderezaba.






La madre se quedó sintiendo cómo el semen de su hijo se escapaba de ella, un río caliente que la conectaba con él, Con la voz rota, llena de una emociones que no podía nombrar, continuo...






- Ohh, Oh, por el amor de dios.... Siento tu vida dentro de mí, Sam. Siento tu calor. No puede ser....






La culpa se extendía por el ambiente como una sombra imposible de ignorar. Ambos comprendían que habían cruzado una frontera cuyas consecuencias los perseguirían durante toda la vida!! Ya no existía la posibilidad de fingir que nada había ocurrido. Había decisiones que dejaban cicatrices permanentes, heridas invisibles destinadas a acompañarlos mucho después de que el momento hubiera terminado. Y contesta Sam a su madre.







Sam empezó a sacar su miembro con demasiada calma. Incluso al momento, sentía como se tiraba más semen, y desde arriba veía la escena, veía cómo escurría semen de su miembro mientras lo sacaba del coño de su mamá.
Parecía una regadera de semen el coñazo de Renata. Cuando lo sacó, sacó una cantidad considerable.







- Mira… mírate, mami. Estás... estás llena de mí. - Dijo y se quedé mirando, fascinado, hipnotizado por la visión pecado hecho líquido. Era hermoso y terrible. Con la voz ronca, llena de un asombro reverente.







Renata se quedó, sintiendo cómo el semen de su hijo se escapaba de ella, un río caliente que la conectaba con él, que la marcaba como suya en algún momento.






- Pero como... pudiste!!!! sabes que estoy en mis dias mas fertiles... chamaco?!?! - decía Renata mientras se enderezaba, y sus palabras eran una daga, pero su voz, temblorosa y rota. - En qué demonios estabas pensando, Sam??!!!!!







Sus palabras sonaron como un golpe seco. Intentaba mantener la firmeza, pero la voz le temblaba de manera evidente. Había rabia! miedo y una profunda sensación de incertidumbre mezcladas en cada sílaba.






- Ufff mamá..... fue un sentimiento que nuca habia tenido jamas... - decia mientras estábamos ya separados pero seguia con su pene de fuera escurriendo semen. y sus piernas igual






- Te das cuenta de lo que has hecho…?!? De las consecuencias que esto puede traer un futuro??!! - continuó, clavando la mirada en él.








—Perdón… pero no me importó. Me hiciste el hijo más feliz, madre. - decía Sam, parado frente a su progenitora con su pene de fuera, colgando junto con sus testículos pesados. Su glande se veía rojo por la intensidad del sexo que acababa de tener y aun escurrían gotas de semen.







Renata se acomodó la ropa con movimientos apresurados! se subió su braga y pantalón justo así, sin limpiarse el semen que salía de ella. Después guardó las enormes chichotas lecheras que le colgaban como garrafones repletos de leche y con cada movimiento que hizo para subirse su Jean's, le salían gotas de leche de sus pezones grandes.







Se abrochó la camisa y los pezones se veían totalmente remarcados en la camisa... Aun así, la tela no lograba disimular la firmeza de sus pezones, sus pezones estaban durísimos, aparte de las areolas las tenía enormes de que estaba bien cachonda.
Cuando termino de abrocharse la camisa con manos temblorosas. Su cuerpo seguía reaccionando a la intensidad emocional del momento, la respiración agitada, el calor en las mejillas y aquella sensibilidad que parecía recorrerla por completo la delataban.







Sam la observaba, hipnotizado!! Verla vestirse, ver cómo ocultaba ese cuerpo que acababa de ser suyo, era casi más excitante que verla desnuda!! Cada botón que cerraba, cada prenda que acomodaba sobre su cuerpo, parecía poner fin a un instante irrepetible. Y, por alguna razón, contemplar aquella transformación resultaba incluso más fascinante que cualquier otra imagen.








El celular de Renata comenzó a sonar con insistencia, rompiendo el silencio cargado de sudor. Ella giró la cabeza, miró la pantalla y el nombre de su ex pareja apareció iluminado. Un gesto fugaz de incomodidad cruzó su rostro antes de contestar.





— Sí, dime?? —preguntó con voz contenida.





Del otro lado, la voz grave del padre respondió.
—Ya voy de regreso. Dile a Sam que lo espero afuera con su maleta.





Renata apretó el teléfono contra la oreja, respiró hondo y contestó rápido.
—Okey, ahorita le digo.





—En tres minutos paso por él.




—Sí… adiós. - colgó con un movimiento tembloroso, como si quisiera cortar también la tensión que se había en la habitación.






Volteó a ver a su hijo, y él se acomodaba el miembro aún manchado de semen y fluidos de su cálido coño, con el sudor pegado a la piel y la respiración entrecortada.
El silencio era brutal, cargado de lo que acababa de ocurrir. Ella lo miró fijo, con los ojos tensos, y al fin habló.





- Dice que ya viene… que te espera afuera con tu maleta.





- No verte durante estas vacaciones va a ser muy feo… - dijo, levantando la mirada hacia ella. La voz salió apagada, sin ánimos, como si cada palabra pesara toneladas. Sus ojos buscaban los de ella, intentando aferrarse a algo más allá del momento. - Te voy a extrañar todos los día, ma... - añadió, con un suspiro quebrado, casi como si se le escapara el aire.






El silencio que siguió fue aspero, un vacío cargado de nostalgia, culpa y deseo, donde cada respiración parecía un recordatorio de lo que no debía decirse, pero ya estaba dicho y hecho.






con esperanza volvio a decir sam.
- Y si… y si no voy??? Y si mejos le dices que ya no.... Le digo a mi padre que no quiero ir, que estoy enfermo, lo que sea. No quiero irme.....






- Después de lo que acaba de pasar... me cogiste frente a tu hermanita Sam!!! Lo mejor es que salgas ahora mismo.






- Estaba dormida.... aparte es un bebe, ni despierta sabria lo que es ma.... - Sam se tardo en contestar. Se quedó inmóvil, con el rostro hundido en una tristeza absoluta, con los hombros caídos y la mirada perdida en algún punto del suelo, los ojos apagados, la boca cerrada como si no pudiera pronunciar palabra. El silencio era pesado, casi insoportable.






Renata lo observó durante unos segundos, con el ceño fruncido y una creciente impaciencia reflejada en el rostro.
- Mejor apúrate o tu padre se va a enojar de que lo haces esperar! Sabes cómo es de dramático… tienes que irte.







El tono sonó duro, pero debajo se filtraba algo de angustia. La habitación se llenó de esa mezcla extraña, la obligación de salir, la presión del padre que ya venía, y la tristeza que se clavaba como un cuchillo en el aire.







Sam se dio la vuelta y caminó hacia su habitación. El eco de sus pasos sonaba hueco, como si cada uno marcara un final inevitable. Abrió puerta de su habitación, sacó sus dos maletas y una mochila, y las arrastró con torpeza, como si pesaran más que su propio cuerpo.
Al salir al pasillo, en la sala estaba su madre, parada y recargada en el sofa.







Se dirigió a la puerta. La manija fría en su mano fue el último obstáculo antes de cruzar la frontera. Se detuvo un instante, giró apenas el rostro hacia ella, y con voz baja, cargada de reproche y tristeza, soltó.







- Qué mal… ahora mi cereal no tendrá la rica leche de tus chichotas ma. - dijo Sam.
La frase quedó suspendida en el aire, más pesada que las maletas, más hiriente que la despedida.






- Ja, ja, ja!!…… chamaco sinvergüenza!! - respondió Renata, con una sonrisa burlona y los ojos brillando de ironía, como quien se ríe de lo prohibido y lo acepta al mismo tiempo.






Sam bajó la mirada, pero la voz le salió, cargada de reproche disfrazado de broma.
- Pues ni modo, voy a pasar hambre allá.....






Renata soltó una carcajada seca, áspera.
- Pinche chamaco atrevido… allá le pides chichi a la novia de tu papá. ja!! ja!! - Lo dijo con los ojos brillando de ironía, mezcla de burla y un dejo de ternura rota.






Sam levantó la vista, con el rostro todavía triste, y murmuró.
- Ni de broma creo que tenga las tetas asi de..... grandes como las tuyas…






Renata lo miró fijo, la sonrisa apagándose, y suspiró con extasis.
- Eres un condenado, sabes? Pero apúrate… tu padre ya viene, ve a tomar chichi de su novia.







—Te voy a extrañar todos los días... - dijo con la voz quebrada, como si cada palabra le arrancara un pedazo de corazón! No esperó ninguna respuesta.
Con un movimiento brusco abrió la puerta. El chasquido seco de la manija resonó en la sala como un disparo!!
Luego salió apresuradamente, sin atreverse a mirar atrás.







El silencio que quedó fue devastador. Se extendió por la habitación como una presencia invisible, cargada de nostalgia, palabras no dichas y un vacío que ninguno de los dos había conseguido llenar. Durante unos segundos, pareció que hasta el tiempo se detenía para contemplar aquella despedida......








Mientras observaba cómo se alejaba, comprendió que algunas historias no terminan cuando una puerta se cierra, sino cuando alguien encuentra el valor para volver a abrirla.
Y la suya aún estaba lejos de terminar.
El futuro acababa de volverse mucho más complicado de lo que ellos podrian imaginar.






Ninguno de ellos imaginaba que esto era el final, sino el primer paso hacia algo mucho más grande.
Lo que viene pondrá a prueba todo aquello en lo que creen.







FIN PRIMER LIBRÓ





Gracias por llegar hasta aquí y acompañarme en esta historia. El Libro II está planeado y listo para continuar...
Si este capítulo recibe bastantes likes y comentarios, opiniones, etc.
Se adelantará su lanzamiento para que la espera sea mucho más corta.



Todo depende de ustedes, mecenas!







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